jueves, 31 de diciembre de 2009

La Historia sin fin

¡Increíble! Después de un largo, pero largo tiempo, pude concluir, una gran novela. Se trata de la novela llamada "La Historia Interminable" de Michael Enden, y no porque sea ese titulo, el que me tomara más tiempo en leer esta linda e intrigante novela, sino a mi falta de tiempo y exceso de trabajo.

Cuando empecé la novela, con la idea en la cabeza que era un super cuento largo dedicado para los niños, sin embargo, conforme iba leyendo, me percaté que era una gran lectura. Acostumbrada a la novelas de mi gran autor (Hermman Hesse) me daba a la idea que sería una novela algo cursi e infantil, pero gracias a Dios, la "infantil" fui yo.

Sin lugar a dudas, la historia de Bastián Baltasar Biux, es una gran historia; al entrar asustado de unos pequeños que lo molestaban por su baja estatura y su complexión robusta, entra sin darse cuenta en una gran librería la cual, se encuentra con un señor serio y molesto por su entrada exagerada de ruido. Bastián, al seguir en la tienda, se topa con un libro de color cobre y en su portada dos serpientes enlazadas, cada una mordiéndose la cola. Por instinto natural, Bastián, roba el libro y se lo lleva a la escuela. Temeroso, por su acción, decide esconderse en el desván de su colegio y no asistir ese día a clases.
Mientras leía el libro, se percataba que nadie se interesaba por su "desaparición" del mundo en que vivía, ni sus compañeros, como su padre que es dentista, se percataban que no estaba entre ellos, lo que hace que el muchacho decida vivir en el desván. Obsesionado con su mala suerte y su figura, se adentra en un mundo lleno de magia y seres fantásticos, los cuales, tenían un gran problema, conforme Bastián va leyendo el libro, para darse cuenta que él es la solución al problema que esta llevando el mundo llamado "Fantasía".

No quiero arruinarles el viaje tan interesante que vive Bastián y Atreyu, a lado de su fiel amigo Atrax y Fujur, nombre original del dragón de la suerte, tan solo quiero hacer algunos comparativos con respecto a la pelicula que se llevo acabo por el año de 1984, dirigida por WOLFGANG PETERSEN, (Troya 2004, Tormenta perfecta 2000, Epidemia 1995, Enemigo mío 1985) recrea ó intenta hacer una adaptación del libro, lo cual lo considero algo ridícula ahora que la comparo con el libro. Estoy comprendiendo que en esa época deseaban darle una película muy a los niños pero sinceramente, creo que esta película puede ser la que desbanque a la saga de Harry Potter, si alguien puede hacerla correctamente. Tiene mucho material y personajes encantadores como la Sra. Aiuola o tenerle miedo a Ygrámul, que nos pondrá los pelos de punta cuando el invencible Atreyu, lo confronte. ¿No reconocieron ningún personaje? Supongo, porque ustedes solo han visto la película de Wolfgang, que sin menos preciarlo -creo que tiene muy buenas películas- sin embargo, el libro en este caso, se lleva la película.

Ahora la pregunta del millón: ¿es continuidad la segunda parte o lo inventaron? Pues para aquellos interesados, si, es continuidad del libro. La primera película abarca tan solo un tanto del libro, dejando mucho de historia en él. La segunda, es un revoltijo de lo que resta del libro, que realmente, ahora lo considero una basura. Sinceramente, no tengo ganas de hablar de esa segunda parte, ya que no dieron al clavo con nada de lo que es el libro. En pocas palabras es una basura completa de una hora.

En conclusión, compren el libro y vivan un mundo lleno de personajes fuera de lo común, pero claro, esa es otra historia que será contada después.

martes, 29 de diciembre de 2009

Kafka en la orilla

El nombre del joven quinceañero es Kafka Tamura. Claro, Kafka no es un nombre verdadero. Lo ha tomando del escritor que según Murakami su nombre traducido sería "cuervo". Kafka Tamura ha decidido abandonar su casa exactamente el día de su cumpleaños quince. Está harto de ese lugar. Su madre lo abandonó a los cuatro años, llevándose consigo a su hermana (quien era adoptada, en realidad). Se quedó con el cruel y despiadado padre: Johnnie Walken. Por supuesto, Johnnie no es su nombre en la vida real, sino el nombre en una dimensión que siempre va paralela a la nuestra de la cual a Murakami siempre le encanta ir. Este detallito de Murakami es como pasar de ver un documental sobrio a una película de George Lucas.
El padre de Kafuka lo ha maldecido, quizás despechado al ser abandonado por la mujer que amó. La maldición se centra en el aburrido complejo de Edipo: Kafuka tendrá que matar a su padre y aflojar con su madre, y no sólo eso, sino que también con su hermana. Ya sea en sueños o en la realidad, el lector sabe de antemano, que en un libro de Murakami siempre habrá sexo.

(Con Murakami nunca se llega a nada concreto, sólo te suelta un montón de situaciones, muy al estilo de los X Files, te llenan de intriga, pero sus libros terminan con "esto ha sido un Expediente Secreto más" es decir, nada se resuelve y el lector, es el que debe usar un poco el cerebro para pensar en lo que realmente pasó. Y bien, yo escribo esto basándome en mis propias conclusiones).
Total que, en otra vida Kafka Tamura fue la media mitad de la señora Saeki, es decir, de su propia madre. De joven, Saeki había encontrado la mitad de su alma faltante en un jovencito adinerado y que durante la guerra le terminan dando chicharrón. Muere y Saeki queda tan desconsolada que abandona todo y así misma. Desde los 20 años hasta su muerte sólo ha vivido de sus recuerdos. Un largo epígrafe, así dice ella misma.
Guiado Kafka por esa alma de una vida pasada sostenida en sus entrañas, dirige sus pasos a Takamatsu, justamente hasta la biblioteca privada que fue de los padres del novio asesinado de Saeki. Es aquí mismo que la señora Saeki trabaja como directora. Por supuesto, que ella también era pesuda y pues no necesitó así como que trabajar como asalariado. Y en la biblioteca pues ella se la pasaba escribiendo sus miles y miles de memorias que en caso de ser leídas el lector comprendería los pequeños detalles confusos del libro; pero por supuesto que no es así: sus memorias después son quemadas y ya nadie sabe ni qué pedo con ellas.
En el trayecto de Nakano, donde vivía Kafka con su padre, hasta Takamatsu, el jovencito fuerte y varonil, conoce a Sakura, una chica que de buenas a primeras siente simpatía por el chico y que por supuesto, lo invita a dormir con ella. Aquí, yo no sé si en verdad Sakura era la hermana del quinceañeros porque pues no hay ningún indicio suelto. Sakura tiene su familia nuclear, y queda descartado que haya sido la hermana de Kafka. Pero eso no importa, quizás, porque el amor que de buenas a primeras siente Sakura por Kafka, y él para ella, es de hermandad, o algo así.
Una vez que llega a la biblioteca, Kafka conoce a Oshima, un tipo que no aporta nada de extra a la historia, y que sirve sólo para darle cierta coherencia o soporte a la historia (estamos hablando de un aborrecente de quinceaños que anda con una cantidad de dinero que no será eterna, y que no sabe ni qué fregados tiene que hacer, ni tiene dónde quedarse, ni nada de eso). Aquí, Oshima viene al rescate de lo obvio de la historia. Le ofrece un lugar donde quedarse: una cabaña muy retiradita de la ciudad, cerca de un bosque que será la ambientación perfecta para irse a la otra dimensión.

A la par de que se cuenta los pasos de Kafka, tenemos a Nakata. Este personaje me pasó a gustar, hablando honestamente. Por supuesto, también, no se sabe ni qué pedo con Nakata, pero bueno, digamos en hipótesis que eso de abrir la puerta a otra dimensión, por métodos desconocidos para los mortales (es decir, los comunes lectores, tal mi caso), pero siempre conocido por los personajes de la mente del escritor, sea cierto, pues Nakata le tocó la mala suerte de darse un chingadazo con aquella puerta y le tocó la peor parte: se quedó en este mundo y con la cabeza vaciada. En otras palabras, el niño que fue él hasta los nueve años, se pierde, y se transforma en un niño estúpido, que no recuerda nada, que no sabe leer ni escribir, y que de cosas abstractas no entiende ni madres. Sin embargo, como premio de consolación, por así decirlo, Nakata recibe el singular don de hablar con los gatos. Y así es como ha vivido el viejo Nakata toda su vida, sin amigos humanos, sólo, amigos gatos.
La historia se va enlazando poco a poco entre Kafka y Nakata aunque nunca se lleguen a conocer. Yo no entendí qué relación tenían esos dos, pero digamos que Nakata era como la marioneta del destino, y termina haciendo aquello para ayudar a que el destino de Kafka se realice tal y como el destino quiere.
Me saltaré de cómo Nakata ha quedado tonto y ha ganado su don de hablar gatuno (esa parte, vale la pena leerla, aunque lamentablemente, no tenga al final, su peso debido como para darle un hermosa conclusión). Pero a partir de ahí, Nakana deja de ser una persona normal, y de eso se llega enterar de alguna manera que no se explica, el malvadísimo come corazones de gatitos de Jonnhie Walken. En la otra dimensión, el padre de Kafka, es decir ese tal Jonnhie (que yo me lo imagino algo así como Jonnhy Deep en "Charlie y la fábrica de chocolates"), es un tipazo malo que por muchos y muchos años ha podido vivir comiéndose los corazones de los gatos, y que con esa energía que les roba, ha llegado a hacer muchas flautas especiales. ¿Qué hacen las flautas? Pues ni me lo preguntes, hubiera sido bueno que Jonnhie Walken se dedicara a la venta de flautas porque al parecer pues tenía muchas, al menos eso tendría un poco de sentido. Pero el caso es que él tiene sus flautas, que el lector nunca sabrá para que coñazos las usa ni cómo suenan ni nada de nada. Y Jonnhie Walken quiere más y más flautas. Pero ya se cansó de tener que seguir comiendo eternamente corazones de gatos, y su mente perversa ya ha pensado en que debe conseguir una flauta gigantesca pero con almas humanas. Todo su plan se lo cuenta a Nakata con la intensión de provocar su ira y así incitarlo a que él lo mate. Sí, quizás muerto él se haga más poderoso, aunque por supuesto, pues eso el lector nunca tendrá en claro qué pitos tocó en la historia ese Jonnhie Walken, o quién fue en realidad ese tipo.
Nakata lo mata como es esperado y de pronto, la fuerza del destino se apodera de él y le manda señales de que debe ir a a Takamatsu a dos asuntos principalmente: abrir la puerta a la otra dimensión para que Kafka tenga una última oportunidad de hablar con la señora Saeki y escuchar de su voz qué puñetera cosa debe hacer con su joven vida. Y el otro asunto es... por supuesto, quemar las montañas de hojas que la señora Saeki escribió a lo largo de su vida (y que si el lector hubiera leído tendría un poco más de noción de qué fregados pasó en esta historia que más bien parece una pintura de Miró hecha palabra).
Aquí es interesante recalcar cómo el destino o lo que haya sido esa cosa, toma diferentes aspectos. El que más resalta es por supuesto, el coronel Sanders, el viejo con piocha que usan los KFC como logotipo. Y ya para casi terminar la historia, el destino o lo que haya sido ese ente que "no era Dios, ni buda" hace hablar un gato, para que Hoshino, el trailero de 25 años que de buenas a primeras quiso ayudar a Nakata en su misión, entendiera lo último que debía hacer.

A grandes rasgos es esta la historia. Me gusta cómo Murakami hace robar la atención del lector, pero termino odiando su inconsistencia en la historia. Sus libros llevan la lógica de Murakami, es como ver las actuaciones de Pedro Infante, aunque sea diferente película, uno termina diciendo: ah, es Pedro Infante.
Hubo buenos elementos, pero pierde pisada ya casi después de la mitad de la novela.

martes, 24 de noviembre de 2009

Platica con un buen lector

Wins dice que las lecturas de Woolf son complicadas y que por eso le saca la vuelta. Yo digo que una vez que les tomas el hilo te emocionas y quieres seguir leyendo. Algunas otras veces, Wins prefiere un clásico que leer alguno de los contemporáneos. Yo opino que hay que leer autores de poco renombre o totalmente desconocidos pero siempre Wins opta por los de gran renombre. En fin, casi nunca coincidimos en cuanto a opiniones de libros y autores. SALVO EN UN DETALLE: LOS LIBROS DE CARLOS CUAUTHÉMOC SÁNCHEZ.
Un respeto para todos aquellos que aprecian los libros de este señor. Y bueno, son buenos "folletos informativos". Pero hay gente que se pasa eh, que piensa que Carlos Cuauthémoc es tan bueno como Gabriel García Márquez, o gente que dice que Octavio Paz debió aprenderle algo a Carlos Cuauthémoc.
En fin, nuestro burdo pero fidedigno paramétro para saber si alguien tiene buen gusto en libros es cuando se toca el tema del Carlos Cuauthémoc.
Ayer platicabamos sobre libros con el papá de una amiga.

-Me lo regaló mi hija, ese libro, y claro que yo estaba bien emocionado pero debía fingir porque no quería que los demás que ya me había dado regalo se sintieran mal. -dijo el papá de nuestra amiga. Hizo una breve pausa, y prosiguió. -Ah, pero esos libros, Cuauthémoc Blanco o como se llame como que...

Cuando escuchamos eso, Wins y yo nos miramos a los ojos: ÓRALE, EL PAPÁ DE ... SÍ QUE SABE QUÉ ES UN BUEN LIBRO. Lástima que era el cumpleaños de nuestra amiga, y su papá tenía que seguir atendiendo a las visitas por lo que nuestra buena plática de libros tendrá que ser continuada algún otro día.

martes, 13 de octubre de 2009

XIX Feria Internacional del Libro 2009

Escuche de un compañero que la feria del libro 2009 había acaparado a muchísimas personas pero que las ventas no eran las aceptadas; tuve que responder a esta enigmática pregunta, la cual es simple: No hay nada barato.
Cada año es lo mismo, o a veces peor. Me disfracé de estudiante de preparatoria con la única finalidad de saber si todos los deseosos por libros son bien recibidos y me topé con la terrible y enorme desilusión de cómo son rechazados este tipo de compradores.
También como el servicio de “¿necesita de ayuda?” es obsoleto e inútil. Así que he preparado este artículo de la gran y esperada feria del libro.

Los precios.
Yo puedo decir que la feria del libro ya no era lo que hacía unos años atrás era o fue. El espacio sigue reduciéndose cada año y para “aparentar” que es más grande de lo que solía ser, llegó de invitado especial, “Acción poética”, la cual acaparó un poco menos de la mitad del evento; también la zona de comida rápida tenía más espacio del esperado. Realmente, para aquellos enamorados por las acciones sentimentales y románticas de estos autores anónimos, podemos encontrarlos en la feria del libro, ¿y qué tiene que ver ellos en el evento?
También tenemos la exposición de la madre patria, España; aquí podemos encontrar todo sobre la guerra civil española. Que extrañamente, no se encuentra dentro de la feria del libro sino afuera de esta.

¿Ventas o no ventas?
Como siempre, podemos encontrar libros baratos que no dejan nada de cultura y libros caros que nadie desea conocer. No es necesario conocer de libros, para suponer que los libros de $10 pesos no era lo mejor de la exposición. Más sin embargo, eran los que mayor auge que tenía en el evento.
Disfrazada como estudiante, me percaté que muchos de los vendedores no me hacían caso o bien, ni siquiera me ayudaban. Puse un reto a la feria del libro, esta vez, si “panzo” la prueba; y lo mencionó de este modo, porque no era lo que yo buscaba. Me dedique a buscar el libro de Hermman Hesse, “El Libro de Abalorios”. Me disgustaba enormemente cuando, gracias a la “gran” ayuda de los centro de atención, me indicaron en que librería que debía de acudir era en la librería “Libros y Editoriales” ubicado en el pasillo 16, la cual, me tope con personas que al escribir “GERMAN JESE” en su computadora y ver que –obviamente – el resultado era negativo, me miraban y decían: “No tenemos nada”. ¿Esa es manera de tratar a un comprador o tal vez era, porque era una estudiante que pensaba que no compraría nada? La cuestión aquí no es que si me trataron bien o no, sino que no hacían el mínimo esfuerzo por localizar mi libro deseado, ni preguntarme si estaba bien escrito. ¿Eso se le llama “vendedor”? El joven que por supuesto, no tenía un conocimiento amplio, recurrió a un hombre con más edad y le preguntó mi libro, y lo que obtuve fue algo mucho mejor; el hombre, dándose de “catedrático” me pregunto por la editorial y como ya sabía que era allí quise ponerlos un poco a prueba: “Creo que es “Alianza” dije, entre tela de duda y su respuesta fue: “No manejamos Alianza”. ¿Quién esta equivocado: la chica que me ayudo en el módulo o ellos que manejan los libros? Completamente desilusionada del local recurrí a mejores tácticas de búsqueda y me dí cuenta que tuve que recurrir a la librería Porrua ubicada en el pasillo 13, la cual, un vendedor al ver que no se encontraba mi producto me ofreció dos opciones.
Me informó que buscará la editorial “Sudamericana” la cual, era la que manejaba recientemente el libro que buscaba y en efecto, en Random House Mondadori (donde siempre termino comprando en la feria del libro) me atendieron excelentemente y pude comprar el libro el cual costo $239 pesos. ¿Algo caro no?

Otros detalles.
Debido a la crisis que se vino en este año, había pensando que la feria del libro sería una feria llena de descuentos y oportunidades pero, por desgracia, como siempre, tenemos unos anaqueles llenos de libros sin descuentos y más caros que el año pasado. Creo que lo único barato en esta feria de libro será su estacionamiento de $50 pesos, o bien, aproveche la oferta de los oportunistas que toman “prestado” ciertas áreas de CINTERMEX para estacionar los autos y cobrar su “navidad”. No se preocupe si lo roban, percátese que el mismo estacionamiento de dicho evento aparece la leyenda de “No nos hacemos responsables por daño o robo de su vehículo” porque estacionarlo adentro o fuera de CINTERMEX es básicamente: lo mismo.
Dentro del evento, al parecer, han estado leyendo este blog de lectores y he visto, creo recordar, unos asientos cómodos y bonitos, lo cual, me pareció excelente idea, pero no sé si es cosa burlesca del destino o porque, es un golpe bajo para los que organizan este evento; vi, a una señora con muletas, parada frente a una librería y detrás de ella los cómodos sillones ocupados por puros caballeros, los cuales, se divertían viendo pasar a las chicas. Mientras, delante de este evento tan vergonzoso un organizador del evento, mirarlos como si nada. Estoy de acuerdo, que es principios morales de cada persona que asiste al evento pero también es valor moral, el reclamar y ofrecer aquel asiento cómodo para la señora en muletas que parecía llevar un buen tiempo de pie. ¿Quién tiene la razón?

Conclusión.
Muchas personas. Poca difusión en medios. Pocos libros baratos. Mal servicio de algunas editoriales. Pocos asientos. Poco estacionamiento. ¿Me faltó algo? Es bastante vergonzoso tener que decir, que años anteriores, invitaban a las personas con carteles y ofrecían regalar libros a los primeros visitantes, así como también regalaban calcas a los que entraban a ver dicha exposición. ¿Dónde quedo todo aquello? Aquí podemos ver, que el “Tecnológico de Monterrey” se esta viendo “regiomontano” al hacer el evento cada vez más “escueto”, agregando exposiciones que hacen “bulto” al ya extinto arte de la lectura.


domingo, 23 de agosto de 2009

Sputnik, mi amor


"Sputnik, mi amor" (スプートニクの恋人)me llegó un día de agosto de la manera más inverosímil que jamás imaginé. ─Quiero que leas este libro ─me dijo cierto día mi Sputnik ─es de mis favoritos. Así que ya pueden imaginar todo lo que Sputnik tuvo que hacer para que me llegara este libro de edición española a casa. Buscar en internet, gastar algunos yens, subir el tren, dirigirse a la oficina de correos, para después esperar a que ésta Sumire de Monterrey, leyera su novela favorita.
Es una historia sencilla, al estilo existencial de Murakami. Un maestro de primaria enamorado de una joven intento de escritora, y ésta escritora enamorada de una bella mujer japonesa de raíces coreanas, muchos años mayor que ella, hilvan sus vidas por medio del hilo del destino y del amor. Un día la escritora desaparece, y el escritor y la mujer coreana tendrán que conocerse. Compartirán parte de sus vidas, contarán ciertos detalles, revelarán secretos, y al final, partirán.
Me he dado cuenta que las mujeres Murakami son así. Enigmáticas, enamoradoras, profundas y incomprensibles y al final, parten.
Me da gusto enterarme que mi bella Sputnik no fue una concepción más de la desesperenzada mente de Murakami.
Aquí dejo algunos fragmentos que me parecieron interesantes a mis puntos de vista personal, claro. Advierto, pueden considerarse spoilers.


Sputnik, mi amor

"De vez en cuando, Myû la invitaba a comer. Como negociaban con vino, debían recorrer con cierta asiduidad los restaurantes famosos para recabar información. Myû siempre pedía pescado blanco (alguna vez pollo, y dejaba la mitad), nunca tomaba postre. Estudiaba al detalle la carta de vinos y elegía una botella, pero jamás tomaba más de una copa."
p.56

"─Hace poco salió en el periódico ─dijo Sumire ignorando mis observaciones─ que las lesbianas lo son de nacimiento, que un hueso que tienen dentro del oído es claramente diferente al de las mujeres normales. (...) desde entonces no puedo dejar de pensar en ese huesesillo estúpido que está en el fondo del oído de todo el mundo. ¿Qué forma debe tener el mío?"
pp.62-63

"Y, en este punto, tomo prestados unos versos de Eugenio Oneguin de Pushkin:
No sentía el menor deseo
de hurgar en esta alta montaña de polvo
que son las gestas históricas de los pueblos."
p.68

"─La mayoría de personas de este mundo se encuadran a sí mismas dentro de una ficción."
p.74

"A veces me siento muy desamparada. La incertidumbrede cuando te encuentras de golpe desposeída de un marco en el que apoyarte. La pérdida del lazo de la fuerza de gravedad, la sensación de estar flotando sola por el negro espacio, a la deriva."
p.75

"─Dejando a un lado mi deseo de ser novelista, yo hasta ahora no había anhelado nada en la vida. Siempre me había contentado con lo que tenía, no necesitaba más. Pero ahora deseo a Myû".
p.78

"Está locamente enamorada de mí, y por eso, ya no entiende nada de nada. Ésta es la razón por la cual está enamorada de mí".
p.79

"Myû era muy hermosa."
p.107

"Recuerdo muy bien la primera vez que nos vimos, hablamos del Sputnik. Ella se refería a los escritores beatnik y yo los confundí con el Sputnik. Nos reímos y la tensión propia del primer encuentro desapareció. ¿Sabes qué significa sputnik en ruso? En inglés sería travelling companion. Compañero de viaje."
p.114

"Los periódicos son iguales en todas partes. Jamás dicen lo que a uno realmente le interesa."
p.118

"─He oído que en Corea se comen los gatos. ¿Es cierto?
─Yo también lo he oído, pero no conozco a nadie que se haya comido uno."
p.120

"─Oye ─dijo Sumire─, ¿puedo abrazarte?
─¿Quieres abrazarme?
─Sí."
p.131

"Y entonces lo comprendí. Habíamos sido unas magníficas compañeras de viaje, pero, en definitiva, no éramos más que dos solitarios pedazos de metal trazando su propia órbita cada una."
pp.133-134

"─¿No se te ha ocurrido que Sumire, en fin..., que Sumire se haya suicidado?"
p.137

"Aquella mujer amaba a Sumire. Pero no podía sentir por ella deseo sexual. Sumire amaba a aquella mujer y, además, la deseaba. Yo amaba a Sumire y la deseaba. Sumire me quería, pero no me amaba ni me deseaba. Yo podía sentir deseo por otras mujeres sin nombre, pero no las amaba. Era todo muy complicado. Como el argumento de una obra de teatro existencialista. Todas las cosas morían ahí, nadie podía ir a ninguna parte."
p.139

"Yo sólo escribía porque no podía estar sin escribir."
p.148

"¿Por qué no podía estar sin escribir? La razón es muy clara. Para reflexionar sobre algo, yo, previamente, necesitaba plasmar ese algo por escrito.
Ha sido así desde mi infancia. Cuando no entiendo algo, recojo, una tras otra, las palabras esparcidas a mis pies y las conformo en frases. Si no funciona, vuelvo a mezclar las palabras y las ordeno otra vez dándoles una forma distinta. Tras repetir varias veces el mismo proceso, al fin soy capaz de pensar como el resto de los mortales. Escribir jamás me ha parecido duro o pesado. Igual que otros niños recogían hermosas piedras o bellotas, yo escribía con entusiasmo. Tomaba papel y lápiz y, con la misma naturalidad con la que respiraba, escribía una frase tra otra. Y pensaba."
p.148

"Habitualmente, tomo consciencia de mi identidad en forma de palabras."
p.149

"¿Qué debe hacer, entonces, una persona para evitar el choque?
Lo que se debe hacer es soñar. Soñar y soñar. Entrar en el mundo de los sueños y no salir de él. Vivir allí eternamente."
pp.153-154

"Todas las cosas deben ser contadas cuando llega el momento. Si no, uno sigue eternamente encadenado a su secreto."
p.165

"─A mí, desde niña, me había gustado establecer mis propias normas, sin fijarme en lo que me rodeaba, y seguirlas. Era una niña independiente, concienzuda. Había nacido en Japón, iba a una escuela japonesa, había crecido jugando con amigos japoneses. Por eso me sentía completamente japonesa, pero, a pesar de ellos, era de nacionalidad extranjera. Para mí, en sentido extricto, Japón era, al fin y al cabo, un país extranjero."
p.187

"─Yo antes estaba viva, ahora todavía lo estoy, estoy realmente frente a ti, hablándote. Pero lo que hay aquí no es mi verdadero yo. Lo que ves no es más que una sombra de lo que alguna vez fui. Tú estás realmente viva. Pero yo no. Incluso las palabras que pronuncio ahora me suenan vacías como el eco."
p.189

"Sin decir nada, rodeo los hombros de Myû con un brazo. No encuentro las palabras adecuadas. Por eso, inmóvil, seguiré abrazándola hasta la eternidad."
p.189

"Amo a Myû"
p.189

"La luz de la luna distorcionaba todo sonido, borraba todo significado, extraviaba todo pensamiento."
p.202

"No teníamos más que un callejón sin salida que alargábamos tanto como podíamos."
p.208

"En la vida de las personas hay una cosa especial que sólo puede tenerse en una época especial."
p.208

"Hacemos cosas que no se pueden traducir en palabras (me diría tal vez Sumire)".
p.209

"Con todo, jamás volveré a ser el mismo. A partir de mañana seré una persona distinta. Pero nadie del os que me rodean se dará cuenta de que he vuelto a Japón transformado en otro. Porque exteriormente nada habrá cambiado. No obstante, algo, se irá. Con la mirada baja, sin una palabra. La puerta se abrirá, las puerta se cerrará. la luz se apagará. Para mí, tal como soy ahora, hoy es mi último día. Éste es mi último atardecer. Cuando amanezca, yo, tal como soy ahora, ya no estaré aquí. Una persona distinta habrá ocupado mi cuerpo."
p.210

"Y es que el mundo de los libros me parecía mucho más real que el mundo que me rodeaba."
p.228

"Que los seres humanos, al fin y al cabo, deben seguir su camino solos."
p.228

"No puedo discernir una cosa de otra, algo que existe de algo que no existe."
p.238

"Y lo que había quedado en ella no era la existencia sino la ausencia. No era el calor de la vida, sino la quietud del recuerdo."
p.239

"Ya ves, continuamos viviendo, cada uno a su manera, incluso ahora, pensé. Por profunda y fatal que se la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos luego atrás. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los días..., haciendo, según cómo, una buena actuación. Al pensarlo, me sentí terriblemente vacío."
p.240

"Quizá todas las cosas ya estén perdidas de antemano secretamente en algún lugar remoto. Al menos existe un lugar tranquilo donde todas las cosas van fundiéndose, unas sobre las otras, hasta conformar una única imagen. A medida que vamos viviendo no hacemos más que descubrir, una tras otra, como si tirásemos de un hilo muy fino, esas coincidencias."
p.241

"Sueño. A veces pienso que es la única acción correcta que puedo hacer. Soñar, vivir en el mundo de los sueños..."
p.241

viernes, 7 de agosto de 2009

Verdad

Entonces lo pensé. Que, en este mundo, lo que ven nuestros ojos no tiene por qué ser verdad.

Sputnik, mi amor
Haruki Murakami
(p.44)

jueves, 18 de junio de 2009

El Angel Caído, Shepyro el canto segundo.

Después de leer la gran obra de Hermman Hesse, no pudé continuar leyendo el libro de Steven King debido a que era el último tomo de una serie de 8, por lo mismo, tuve que seleccionar otro mientras encontraba el primer tomo de la Torre Oscura, si alguien puede decirme donde poder comprarlos, se lo agradecere mucho.

Mi seleción fue el libro de Arturo Anaya, El Angel Caído, shepyro canto segundo y noté la diferencia notable de escritores. Un libro de lectura sencilla y ligera, donde sacrifico la prosa y no dedicó gran dramátismo a los personajes. Carece de algunos detalles peculiares, que una buena novela siempre contiene sin embargo no todo es malo, es una muy buena historia.


Trata de la vida de un niño llamado Liutprando, hijo de un angel famoso llamado Arel, el guardián de una espada de fuego que permitirá ganar una batalla entre los hijos de Dios, los angeles.
Liut, como algunos lo han llamado, va conociendo parte de su interior y conocer su motivo principal en su destino. Lleno de emotivos momentos y de buenas bromas, Liutprando conocera el motivo principal de Dios y su creación.

Para mi, es una novela sencilla y que los niños pueden familiarizarse e imaginarse, las grandes aventuras de Liut. Tal vez, Arturo Anaya, deseaba dar ese toque especial que Walter Moers dió en su libro "La Ciudad de los Libros Soñadores" pero se quedo muy atrás del objetivo.
Para ser una obra completamente mexicana, tiene un inicio bueno y esperaremos a que esto valla mejorando. Se ha programado para este año, un filme del mismo libro, donde los Zurita, son los encargados de la mayor parte de esta producción.
Para aquellos que desean más información de esta producción cinematográfica pueden consultar en su página: El Fin del Mundo esta Cerca ó en su blog: Angel Caido Canto Segundo, como también tiene su blog del comic: Monte Angelis.
En conclusión, Anaya, creo un hermoso cuento para niños el cual, sin lugar a dudas, encantará a todos por igual.

viernes, 29 de mayo de 2009

Paseo de las Ideas de Berlín

Edificio levantando en el Paseo de las Ideas de Berlín, en 2006, para conmemorar la invención de la imprenta a cargo de Johannes Gutenberg.

El arte y las palabras jamás morirán, eh.

La muerte en Venecia

"...El arte es vida potenciada. Procura un goce más intenso, pero consume más de prisa."

Gustav von Aschenbach era de estatura ligeramente inferior a la mediana, moreno, e iba siempre bien afeitado. Su cabeza parecía un tanto grande en comparación con el cuerpo, casi quebradizo. Una cabellera peinada hacia atrás, rala en la coronilla y abundante y muy canosa en las sienes, encuadraba su frente alta, surcada por arrugas que hacían pensar en cicatrices. El puente de sus gafas de oro, sin aros en los cristales, se hundía en la base de la nariz, recia y de perfil noble. La boca era grande, lánguida unas veces, y otras, tensa y brusacamente fina; tenía magras y surcadas mejillas, y un suave hoyuelo dividía su bien moldeada barbilla. Importantes destinos parecían haber discurrido por esa cabeza que tendía a ladearse con aire de sufrimiento; y, sin embargo, en su caso había sido el arte el forjador de la fisonomía, obra, normalmente, de una vida difícil y agitada. Detrás de aquella frente había surgido las brillantes réplicas del diálogo entre Voltaire y el rey de Prusia sobre la guerra; esos ojos cansados y de mirar profundo habían visto el sangriento infierno de los lazaretos en la guerra de los Siete Años. Pues también desde una perspectiva personal, el arte es vida potenciada. Procura un goce más intenso, pero consume más de prisa. Imprime en el rostro de sus servidores las huellas de aventuras espirituales e imaginarias y, a la larga, engendra en el artista, por más que éste vida exteriormente inmerso en una paz convencional, cierta hipersensibilidad refinada, un cansancio y una curiosidad nervioso que una vida colmada de gozos y pasiones turbulentas apenas conseguiría despertar.

La muerte en Venecia
Thomas Mann
1912

lunes, 25 de mayo de 2009

Crónicas Marcianas

Supongamos, al mero estilo del capitán John Black, protagonista de la tercera crónica, supongamos que los viajes a Marte hubieran sido posibles desde hace mucho, mucho tiempo atrás, y que aquel Marte, tal y como en los años cincuentas se lo imaginaban hubiera existido, ¿cómo hubiera sido la colonización de Marte por parte de los terrestres? ¿Terrícolas y marcianos hubiera vivido en paz y armonía, respetando sus culturas, mostrando empatía e interés por sus tan distintos estilos de vida?
Publicada en 1950, Ray Bradbury nos ofrece sus "Crónicas Marcianas", un libro que tal y como su título lo expresa, es una serie de narraciones cronológicas desde el primer viaje a Marte en 1999 hasta un desenlace trágico por parte de la humanidad terrestre.
Bradbury expresa a lo largo de sus crónicas los matices de la sociedad que le tocó vivir. El racismo, la censura a la libre expresión, la guerra y las bombas atómicas, la degeneración de la humanidad misma, la forma pobre en cómo tratamos nuestro mundo y a nuestra especie.
A pesar de ser un libro de ciencia ficción, si uno puede leer más allá, Bradbury nos expresa un mensaje de paz y reflexión sobre nuestro mundo.
Su escritura es sencilla y amena. Si no te quieres quebrar el coco con prosas complejas, y quieres leer algo sustancial y entretenido, Crónicas Marcianas es una excelente opción.

En particular hay dos crónicas que me pasaron a encantar. Aquí les dejo el capítulo completo de la crónica "La tercera expedición", que a grosso modo, trata del tercer viaje que hace un grupo de hombres hacia el cuarto planeta y que al llegar, ¡encuentran un pueblo tal y como los había en los años veinte en los EU! ¿Es posible que los marcianos hayan evolucionado paralelamente y de la misma forma que nosotros? Ah, y no sólo eso, ¿que pasaría si no se tratara sólo de un pueblo parecido a los terrestres sino que fuera como el Cielo donde los seres queridos que han muerto habitan ahí?

domingo, 17 de mayo de 2009

Narciso y Goldmundo

Después de haber terminado de leer, El Golem, sentí un gran mal sabor de boca en mí y cuando esto me pasa, siempre regresó a mi querido Hermman Hesse. Y para mi "recuperación" escogí "Narciso y Golgmundo"; ¡Qué hermosa historia! No puedo creer con que facilidad me puede enganchar este hombre. Sus forma de escribir es lo que siempre me ha atraído a él, y porque lo considero, mi autor favorito.
Narciso y Goldmundo, relata la vida de dos hombres con ideales diferentes y encaminados a cumplir sus destinos de acuerdo a sus principios. Goldmundo es un joven gallardo, rubio y de mirar de niño inocente, mientras que su contra parte, Narciso, es un chico esbelto, de cabellos oscuros y lleno de sinceridad. Cada uno, con talentos diferentes y dispuestos a entregar sus vidas al servicios de Dios; sin embargo, Narciso, hace "despertar" a su amigo, Goldmundo, a un vida que estaba predispuesto desde su nacimiento, iendo al destino de la "Madre". Y es aquí, cuando, los senderos de ambos jóvenes se birfurcan a distintos lugares.
Sin lugar a dudas, Hermman, deseaba poner en comparación a los dos jóvenes, no tanto que fueran amigos, sino que demostrar, lo que el arte y la filosofía podrían a llegar a "diferir" una de la otra. Por una parte tenemos la filosofía de Narciso que encuentra fascinación en Goldmundo, que es un artista innato, y pone a prueba todos sus conocimientos, sobre su amigo. A pesar de ser advertido por el Abad, hace el experimento que él mismo inventó, sobre el conocimiento del "yo" verdadero de cada hombre, en un chico, que nunca consideró una persona completa; cuando Goldmundo se percata que su vida ya no puede seguir el mismo rumbo, se lanza a la búsqueda de la Madre verdadera, aquella que ha olvidado por verguenza o recelo de su padre.
Una historia muy interesante y llena de especulaciones, contradicciones entre ambas personalidades y como siempre, muy al estilo de Hermman Hesse.
¿Por qué la vida no podemos verlas como en la novela esta nos la especula? O mejor aún, ¿por qué no podemos verla desde el ángulo de Narciso o Goldmundo? Un Abad y el otro vagabundo. ¿Acaso la vida no está llena de filosofía y arte?
Uno puede llegar a pensar, "yo prefiero ser como Narciso, que llegó a termino sus desiciones y palabras" sin embargo, siento, que es más sabio, ser más como Goldmundo, quién se entregó completamente a Dios de la manera que uno debe de hacerlo: entregándose a su destino y aceptando su verdadera personalidad.

domingo, 3 de mayo de 2009

El libro de los amores ridículos

Hace unas dos semanas Wins y yo asaltamos (un tanto escuetamente, ya saben la crisis mundial -y ahora la influenza-) la librería Gonvill, la que está en Plaza Real, muy cerquita de donde está la bandera del Obispado. Traía en la mente desde ya algún tiempo de hacerme de algún libro de Milan Kundera -pensando en el título La insoportable levedad del ser- y fue lo que anduve buscando pero no estaba. Encontré éste otro -El libro de los amores ridículos- y el título describe bien su contenido.
Kundera se enfoca en situaciones intangibles. Sus palabras pasan de lado los paisajes o lugares de ambientación. Tienes que usar tu imaginación. Te dice algo general, y lo demás, lo tendrás que completar tú. Ah, pero es majestuosa la forma en cómo aborda la psicología de la gente cuando se sumerge en una relación sentimental.
Por medio de siete historias -las cuales el lector puede leer como guste- te hace sumergir en situaciones donde el amor y la ridiculez son los protagonistas. Situaciones patéticas e irónicas que hacen incluso reír al lector. A mi gusto una muy buena comedia de humor negro.
¿Qué es lo ridículo? Para mí, es aquello que uno pretende que sea serio pero que al final resulta risible para los demás -porque quien hace el ridículo no siempre lo observa como tal-.

De las siete historias, las siete me parecieron muy buenas. He escogido la cuarta
Symponsion para transcribir un trozo de ella a medida de compartir, -que he transcrito en mi anterior post- y aunque todas las historias me gustaron por igual creo que es ésta la que más me hizo reír.
El contexto en el cual se desarrolla la historia es en un hospital y de noche. Los personajes son el doctor
Havel, la doctora, el médico jefe, Flajsman y por supuesto la enfermera Alzbeta. Están alegres y han sacado una botella de licor para amenizar el rato. Todo va bien hasta que Alzbeta se le insinúa una y otra vez a Havel -cosa que no era sólo de esa noche- y Havel a pesar de su fama de "arrazar con todas", no se le apetece la enfermera. Por otro lado, está el joven e inexperto en el amor, el doctor Flasjman, quién ingenuamente piensa que por un comentario deliberado de la doctora, ésta tiene interés por él. Sin embargo, también tiene presente que la doctora tiene un amor ilícito con el médico jefe -quién por supuesto está casado felizmente y tiene familia-. Por una situación trillada y banal, Flasjman se siente irritado con el médico jefe y empieza a descargar su ira contra la pobre enfermera Alzbeta, quien ya para ese momento de la noche tiene bastante alcohol encima y quiere hacer un striptease a Havel.
Quizás la única intensión de
Alzbeta en Havel es saciar sus instintos básicos, ya saben, cualquiera puede tener ganas de eso, ¿no?
Ah, pero la situación ridícula llega cuando por un accidente Alzbeta pierde conocimiento y todos piensan que se trata de un intento de suicidio, ya que todos, esa noche en particular, nadie la quiso tratar. Un suicidio por amor.
Havel, de gran ingenio le mete la idea a Flasjman, joven e ingenuo, que aquello que hizo Alzbeta fue por llamar la atención de él. ¡Y ridículamente Flasjman le cree!
Por otro lado, el médico jefe piensa que
Havel tiene la culpa de todo por habérsele negado a Alzbeta aunque no deja de lado que la culpa también la tiene la misma Alzbeta.
La única con cierta sensatez, -quizás por ser mujer- es la doctora, quien fijándose en los hechos, deduce la verdad de todo ese
enredo.

Vale la pena hacerse de este libro y disfrutar una tarde de sábado de su lectura, y claro acompañado todo de un buen café.

Symposion

Tercer acto

Lo que dijo cada uno

Cuando los cuatro médicos salieron de la sección de Medicina Interna y se detuvieron en el patio, tenían cara de agotados.
El médico jefe dijo:
-La pequeña Alzbeta nos ha estropeado el symposion.
La doctora dijo:
-Las mujeres insatisfechas siempre traen mala suerte.
Havel dijo:
-Es curioso. Hizo falta que intentara suicidarse para que nos diéramos cuenta de que tiene un cuerpo tan hermoso.
Al oír esas palabras. Flajsman miró (largamente) a Havel y dijo:
-Ya no tengo ganas ni de borrachera ni de ingeniosidades. Buenas noches -y se dirigió hacia la salida del hospital.

La teoría de Flajsman

Las frases de sus colegas le parecían a Flajsman asquerosas. Veía en ellas la insensibilidad propia de la gente que se está haciendo vieja, la crueldad de una edad que se elevaba ante su juventud como una barrera hostil. Por eso se alegró de haberse quedado solo y de poder ir dando un paseo para experimentar y saborear plenamente su excitación: con placentero horror se repetía una y otra vez que Alzbeta había estado a punto de morir y que el culpable de aquella muerte era él.
Sabía, por supuesto, que el suicidio no suele tener una sola causa, sino, por lo general, todo un cúmulo de motivos, pero no podía ocultarse a sí mismo que una de las causas (y problablemente la decisiva) era él mismo, debido, por una parte, al mero hecho de su existencia y, por otra, a su comportamiento del día de hoy.
Ahora se acusaba a sí mismo de un modo patético. Se llamaba egoísta orgulloso que no se fija mas que en sus éxitos amorosos. Se burlaba de que hubiera sido capaz de dejarse cegar por el interés que la doctora había manifestado por él. Se echaba en cara que Alzbeta se hubiera transformado para él en una simple cosa, en un recipiente en el que había derramado su rabia porque el celoso médico jefe le había estropeado su cita nocturna. ¿Con qué derecho, con qué derecho se ha comportado así con una persona inocente?
Claro que el joven médico no era un espíritu primitivo; cada uno de sus estados de ánimo llevaba implícita la dialéctica de la aseveración y la objeción, así que también en esa ocasión al acusador interno le respondió el defensor interno: por supuesto que los sarcasmos que había dirigido a Alzbeta estaba fuera de lugar, pero difícilmente hubieran tenido consecuencias tan trágicas de no ser porque Alzbeta le amaba. Pero ¿qué puede hacer Flajsman si alguien se enamora de él? ¿Acaso se convierte automáticamente en responsable de sus actos?
Se detuvo en este interrogante y le pareció que era la clave de todo el secreto de la existencia humana. Se detuvo incluso en su camino y con total seriedad se respondió: no, no tenía razón cuando intentaba convencer hoy al médico jefe de que no era responsable de lo que hacía inintencionadamente. ¿Acaso puede reducirse a sí mismo exclusivamente a lo consciente y deliberado? Lo que hace inconscientemente también forma parte de la esfera de su personalidad y ¿quién sino él iba a responder de ello? Sí, es culpable de que Alzbeta le amase; es culpable de haberlo ignorado; es culpable de no haberle dado importancia; es culpable. Ha estado a punto de matar a una persona.

La teoría del médico jefe

Mientras que Flajsman se sumergía en sus reflexiones autocompletativas, el médico jefe, Havel y la doctora volvieron a la sala de guardia y, ciertamente, ya no tenían ganas de seguir bebiendo; permanecieron un rato en silencio y luego Havel suspiró:
-¿Qué cable se le habrá cruzado a Alzbeta?
-Nada de sentimentalismos, doctor -dijo el médico jefe-. Cuando alguien hace una tontería como ésta, me niego a adoptar una postura emocional. Además, si usted no se hubiera cerrado en banda y hubiera hecho hace ya mucho tiempo lo mismo que no siente reparo alguno en hacer con todas las demás, esto no hubiera sucedido.
-Muchas gracias por haberme convertido en el causante del suicidio -dijo Havel.
-Hablemos con precisión -respondió el médico jefe-, no se trató de un suicidio, sino de una manifestación de protesta realizada mediante un suicidio, preparado de tal manera que la catástrofe no se produjera. Querido doctor, cuando alguien quiere suicidarse, lo primero que hace es cerrar la puerta, con llave. Y no sólo eso, además taponea bien todas las rendijas para que la presencia del gas se note lo más tarde posible. Pero Alzbeta no trataba de conseguir la muerte, trataba de conseguirlo a usted.
» Quién sabe cuántas semanas llevaba deseando que llegase este día, porque le tocaba hacer guardia a usted, y desde que empezó la noche se dedicó a usted sin el menor recato. Pero usted se emperró en no hacerle caso. Y cuanto más se emperraba, más bebía ella y más llamativos eran los medios que empleaba: no paraba de hablar, bailaba, quería hacer un
striptease.
»Ya ve, al fin y al cabo parece que todo esto tiene algo enternecedor. Como no podía atraer la atención de sus ojos ni la de sus oídos, lo apostó todo a su olfato y abrió la llave del gas. Antes de abrirla, se desnudó. Sabía que tenía un cuerpo hermosos y quería obligarle a que lo viese. Recuerde cómo decía desde la puerta: Si ustedes supiesen. No saben nada. No saben nada. Así que ahora ya lo sabe, Alzbeta tiene una cara horrible, pero un cuerpo hermoso. Usted mismo lo ha reconocido. Ya ve que sus cálculos no fueron tan equivocados. Es posible que ahora, por fin, se deje usted convencer.
-Puede -dijo Havel encogiéndose de hombros.
-Seguro - dijo el médico jefe.

La teoría de Havel

-Lo que usted dice, jefe, es convincente, pero comete usted un error: sobrevalora mi papel en esta historia. Aquí no se trataba de mí. No era yo el que se negaba a acostarse con Alzbeta. Con Alzbeta no quería acostarse nadie.
»Hoy, cuando me preguntó por qué no quería aceptar a Alzbeta, le dije no sé qué despropósitos acerca de la belleza del libre albedrío y de que quería conservar mi libertad. Pero no eran más que frases ocurrentes para disimular la verdad, que es precisamente la contraria y no muy elogiosa para mí: rechacé a Alzbeta precisamente porque no sé ser libre. Y es que no acostarse con Alzbeta se ha puesto de moda. Nadie se acuesta con ella y, si alguien se acostase, no lo reconocería, porque todos se reirían de él. La moda es una terrible servidumbre y yo me sometí a ella como un esclavo. Y como Alzbeta es una mujer madura, aquello le tenía sorbido el seso. Y es probable que lo que más le sorbiera el seso fuera precisamente mi rechazo, porque ya sabe que yo arrampo con todo. Pero a mí me importaba más la moda que el seso de Alzbeta.
»Y tiene usted razón, jefe: ella sabe que tiene un cuerpo hermoso y por eso estaba convencida de que toda aquella situación era un absurdo total y una injusticia y por eso protestaba. Recuerde cómo se pasó la noche haciendo permanente referencia a su cuerpo. Cuando hablaba de la sueca que hacía
striptease en Viena, se acariciaba los pechos y decía que eran más bonitos que los de la sueca. Además recuerde que sus pechos y su trasero llenaron hoy esta habitación como si fueran una multitud de manifestantes. ¡De verdad, jefe, fue una manifestación!
»¡Y acuérdese de su striptease, acuérdese de cómo lo sentía! ¡Ha sido el striptease más triste que he visto en mi vida! Se desnudaba apasionadamente y al mismo tiempo seguía metida dentro de la odiada funda de su uniforme de enfermera. Se desnudaba y no podía desnudarse. Y a pesar de que sabía que no iba a desnudarse, se desnudaba porque quería transmitirnos su triste e irrealizable deseo de desnudarse. Jefe, no se estaba desnudando, estaba cantando sobre su desnudez, sobre la imposibilidad de desnudarse, sobre la imposibilidad de amar, ¡sobre la imposibilidad de vivir! Pero nosotros no queríamos oírla, estábamos con la cabeza gacha, sin tomar parte.
-¡Es usted un puñetero romántico! ¿Cómo puede creer que de verdad pretendía morir? -le gritó el médico jefe a Havel.
-Recuerde -dijo Havel -cuando me dijo mientras bailaba: ¡Todavía estoy viva! ¡Todavía sigo estando viva! ¿Se acuerda? Desde que empezó a bailar, ya sabía lo que iba a hacer.
-¿Y por qué quería morir desnuda, eh? ¿Qué explicación tiene para eso?
-Quería llegar a los brazos de la muerte como se llega a los brazos de un amante. Por eso se desnudó, se peinó, se pintó...
-¡Y por eso no cerró la puerta con llave, claro! ¡No trate de convencerse de que quería morir de verdad!
-Es posible que no supiera exactamente lo que quería hace. ¿Acaso usted sabe lo que quiere? ¿Quién de nosotros lo sabe? Quería y no quería. Quería sinceramente morir y al mismo tiempo (con la misma sinceridad) quería retener ese momento en que estaba en medio del acto que la conduciría a la muerte y sentía que aquel acto la engrandecía. Por supuesto que no deseaba que la viéramos cuando estuviese ya completamente marrón, maloliente y deformada. Quería que la viésemos en toda su gloria, partiendo en su hermoso e inmaculado cuerpo a acostarse con la muerte. Quería que, a menos en ese momento esencial, le envidiáramos a la muerte su cuerpo y lo deseáramos para nosotros.

La teoría de la doctora

-Estimados amigos -dijo la doctora, que hasta entonces había estado oyendo atentamente a los dos médicos-, en la medida en que como mujer puedo apreciarlo, los dos han hablado de un modo lógico. Sus teorías son, en sí mismas, convincentes y encierran un sorprendente conocimiento de la vida. Sólo tienen un pequeño defecto. No contienen ni un gramo de verdad. Porque Alzbeta no pretendía suicidarse. Ni de verdad ni de llamar la atención. De ninguna manera.
La doctora estuvo un momento saboreando el efecto de sus palabras y después continuó:
-Estimados amigos, se nota que tienen ustedes mala conciencia. Cuando volvimos de Medicina Interna, evitaron pasar por la habitación de Alzbeta. No quería ni verla. En cambio yo la examiné detalladamente mientras ustedes le hacían la respiración artificial a Alzbeta. Había un cazo puesto al fuego. Alzbeta se estaba haciendo un café y se quedó dormida. El agua se salió por fuera y apagó el fuego.
Los dos médicos fueron a toda prisa con la doctora hasta la habitación de Alzbeta y, en efecto, encima de la cocinilla había un cacito en el que hasta quedaba un poco de agua.
-Pero entonces, ¿por qué estaba desnuda? -se asombró el médico jefe.
-Fíjense -la doctora señaló hacia tres de los ángulos de la habitación: en el suelo, bajo la ventana, yacía el vestido azul pálido, de un pequeño armario con medicinas colgaba un sostén y en la esquina opuesta, en el suelo, había unas bragas blancas-, Alzbeta lanzó cada una de sus prendas hacia un lado distinto, lo cual demuestra que quiso hacer, aunque fuera para sí misma, el striptease que usted, el cauto médico jefe, le impidió realizar.
»Al desnudarse, probablemente se sintió cansada. Eso no le venía bien, porque no había renunciado en absoluto a sus planes para esta noche. Sabía que todos nosotros nos iríamos y que Havel se quedaría solo. Ése fue el motivo de que pidiera un estimulante. De modo que se propuso un café y puso un cazo con agua a calentar. Después volvió a ver su cuerpo y eso la excitó. Estimados señores, Alzbeta tenía con respecto a ustedes una ventaja. Al mirarse no veía su propia cabeza. Así que era absolutamente hermosa. Se excitó y se tendió en la cama. Pero seguramente el sueño llegó antes que el placer.
-Seguro- se acordó Havel-, ¡si yo le di pastillas para dormir!
-Eso sí que es de su estilo -dijo la doctora-. ¿Todavía le queda alguna duda?
-Sí -dijo Havel-. Recuerde lo que decía: ¡Aún no me he muerto! ¡Todavía estoy viva! ¡Todavía sigo estando viva! Y sus últimas palabras: las dijo con un patetismo como si fueran sus palabras de despedida: Si ustedes supiesen. No saben nada. No saben nada.
-Pero, Havel -dijo la doctora-, no sabe que el noventa y nueve por cierto de lo que la gente dice son chorradas. ¿O es que usted mismo no habla la mayoría de las veces sólo por hablar?
Los médicos se quedaron charlando un rato más y después salieron los tres del pabellón; el médico jefe y la doctora le dieron la mano a Havel y se marcharon.


"El libro de los amores ridículos
"
Milan Kundera
Tusquests Editores

sábado, 18 de abril de 2009

Haruki Murakami

Haruki Murakami (村上 春樹, Murakami Haruki?), nacido el 12 de enero de 1949 en Kyoto, Japón, es un conocido escritor y traductor japonés. Murakami ha publicado varios best-sellers y colecciones de cuentos. A pesar de nacer en Kioto, vivió la mayor parte de su juventud en Kōbe. Su padre era hijo de un monje budista. Su madre era hija de un mercader de Osaka. Ambos enseñaban literatura japonesa.
Estudió literatura y drama griego en la Universidad de Waseda (Soudai), en donde conoció a su esposa Yoko. Su primer trabajo fue en una tienda de discos (tal como uno de sus personajes principales, Toru Watanabe de Norwegian Wood). Antes de terminar sus estudios, Murakami abrió el bar de jazz "Peter Cat (Gato Pedro)" en Tokio, que funcionó entre 1974 y 1982.


En 1986, tras el enorme éxito de su novela Norwegian Wood, abandonó Japón para vivir en Europa y América, pero regresó a Japón en 1995 tras el terremoto de Kobe, donde pasó su infancia, y el ataque de gas sarín que la secta Aum Shinrikyo (La Verdad Suprema) perpetró en el metro de Tokio. Más tarde Murakami escribió sobre ambos sucesos. La ficción de Murakami, que a menudo es tachada de literatura pop por las autoridades literarias japonesas, es humorística y surreal, y al mismo tiempo refleja la soledad y el ansia de amor en un modo que conmueve a lectores tanto orientales como occidentales. Dibuja un mundo de oscilaciones permanentes -entre lo real y lo onírico, entre gracia y negrura...- que ha seducido a Occidente. Cabe destacar la influencia de los autores a los que ha traducido como Raymond Carver, Francis Scott Fitzgerald, Raymond Chandler o John Irving a los que considera sus maestros.

Muchas novelas suyas tienen además temas y títulos referidos a una canción en particular, como Dance, Dance, Dance (de The Dells), Norwegian Wood (los Beatles), y South of the Border, West of the Sun (La primera parte es el título de una canción de Nat King Cole). Esta afición -la música- recorre toda su obra.
A finales del 2005, Murakami publicó una colección de historias cortas llamada Tōkyō Kitanshū (東京奇譚集, Tōkyō Kitanshū? traducido libremente como "Misterios Tokiotas").
Recientemente ha publicado una antología de historias cortas llamada Historias de Cumpleaños, que incluye historias de muchos escritores angloparlantes, incluyendo una suya preparada especialmente. Tusquets ha traducido siete libros al español: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Tokio blues, Norwegian Wood, Kafka en la orilla, "Sputnik, mi amor", "Al sur de frontera, al oeste del sol", "Sauce ciego mujer dormida" y After dark.Anagrama ha traducido su obra "La caza del carnero salvaje".



Fuente original del texto: http://es.wikipedia.org/wiki/Haruki_Murakami

lunes, 23 de marzo de 2009

Japón lanza el primer libro electrónico en color

Esta reseña salió en la página de noticia de Yahoo, el día 19 de marzo, con el encabezado de "Adiós al blanco y negro"; espero que les guste lo que dice.
...

TOKIO - La compañía japonesa Fujitsu de electrónica y servicios informáticos puso en venta el primer modelo de libro electrónico con textos e imágenes en color.

Esta pizarra electrónica (24 x 16 x 1,25 cm, de 385 gramos de peso), que de generalizarse suprimiría las estanterías y haría más ligeras las maletas de los lectores, tiene una paleta de 260.000 colores. Tiene un rendimiento de 40 horas con la batería cargada, según la configuración, y sólo consume energía cuando se cambia de página.

El Flepia cuenta con tecnologías de telecomunicación (Wifi, Bluetooth 2.0), un puerto USB para conectarlo al ordenador y permite la descarga de obras literarias incluso mediante un teléfono móvil conectado a internet por red móvil.

En Japón existen sitios que ofrecen libros digitales para teléfonos portátiles y otros terminales. Estas librerías de la red proponen unas 20.000 obras de diferentes géneros y precios en los dos formatos de libro electrónico que reconoce el Flepia.

Según Fujitsu, en una tarjeta de memoria SD de 4 gigas se pueden almacenar cerca de 5.000 obras digitales de 300 páginas.

Este aparato, en venta desde el miércoles en un solo sitio de internet por 99.750 yenes (unos 1.000 dólares), tiene una pantalla de 8 pulgadas de diagonal (21 cm) para una lectura más cómoda que en un móvil y es un objeto polivalente que ya hace las veces de "biblioteca de bolsillo" para los ávidos lectores japoneses.

El Flepia también sirve para leer correos electrónicos y trabajar sobre documentos personales y profesionales (presentaciones, informes, tablas...).

Este sustituto de los libros impresos fue probado recientemente en restaurantes, donde los clientes podían consultar no sólo los menús, sino también las páginas de los diarios.

Fujitsu no se ha asociado aún a diarios de prensa escrita, aunque algunos grupos ya han hecho pruebas internas.

A pesar de que los principales diarios japoneses (Yomiuri, Asahi, Mainichi, Nikkei, Tokyo Shimbun) anuncian la disminución de su lectorado, tienen una circulación unitaria de 4 a 11 millones de ejemplares por día y la mayoría de los hogares japoneses están abonados a uno de esos importantes diarios.

viernes, 13 de marzo de 2009

El Salón del Libro de París se abre el viernes con colores mexicanos

Este reportaje salió en los anuncio de la página principal de hotmail y me pareció importante publicarla. ------------------------------------------------------------------------------------------------

El Salón del Libro de París abrirá sus puertas al público el viernes con los colores de México, invitado de honor de esta edición, que contará con la presencia de cerca de 40 escritores mexicanos, desde el más célebre, Carlos Fuentes, hasta autores de lengua maya, como la poeta Briceida Cuevas Cob.

Carlos Fuentes, Martín Solares, Jorge Volpi, Jordi Soler, Paco Ignacio Taibo II, Enrique Serna y José Agustín son solo algunos de los protagonistas del certamen literario
Como preámbulo y ya antes de la inauguración, prevista este jueves por la noche, Carlos Fuentes daba el miércoles una conferencia sobre la novela latinoamericana en la Biblioteca Nacional de Francia.
El pabellón mexicano del Salón, un espacio de mil metros cuadrados diseñado por el arquitecto Bernardo Gómez Pimienta y titulado 'Mosaico de diversidad', permitirá un viaje completo por las letras mexicanas, desde los escritores más célebres hasta los jóvenes talentos, y la industria editorial del país.

Fernando del Paso, Jorge Volpi, Elena Poniatowska, Paco Ignacio Taibo II, Gonzalo Celorio, Vicente Leñero, Jordi Soler, Fabricio Mejía Madrid, Guadalupe Nettel e Ignacio Padilla son algunos de los escritores que estarán presentes en el Salón.

"Es una representación de la variedad de nuestras letras, que son el corazón de nuestra cultura", señala a AFP Mónica González Dillon, directora de promoción del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) de México, recalcando que "uno de cada cuatro hispanohablantes del mundo es mexicano".

En cuanto a la representación de las lenguas indígenas, aunque sólo dos escritores, los poetas Briceidas Cuevas Cob (de lengua maya) y Juan Gregorio Regino (de lengua mazateca), integran la delegación mexicana, González Dillon señala la calidad de ambos y recuerda que las más de 60 lenguas indígenas de México tienen esencialmente una literatura de tradición oral.

El Salón del Libro de París abrirá sus puertas al público el viernes con los colores de México, invitado de honor de esta edición, que contará con la presencia de cerca de 40 escritores mexicanos, desde el más célebre, Carlos Fuentes, hasta autores de lengua maya, como la poeta Briceida Cuevas Cob.

Cuevas Cob y Regino tendrán los honores de una presentación especial en el Museo del Quai Branly.
En el pabellón estarán representadas las principales editoriales de México, pero albergará también una exposición de objetos-libros creados por artistas mexicanos y un espacio dedicado a los encuentros de los escritores con el público.

Otro espacio del Salón, el Club de la Juventud, se vestirá asimismo con los colores de México. El espacio, dedicado a los jóvenes lectores y diseñado también por Gómez Pimienta, propondrá una exposición de obras de jóvenes dibujantes mexicanos y un taller dedicado a la literatura de México.

Los diversos espacios de animación del Salón (Plaza de los libros, salas de conferencia, Lector Estudio, etc.) resaltarán también la cultura y el sentido festivo de los mexicanos.

Los organizadores prometen un "concentrado de cultura mexicana", "reflejo de una nación llena de vida y alegre, en la que existe una larga y profunda tradición cultural", pero que es al mismo tiempo "un país en constante renovación".

Alrededor del Salón del Libro, se han programado diversas exposiciones de arte y ciclos de cine.
"La idea es dar a conocer el México actual, un país contemporáneo y universal, pero que no reniega de su tradición, sus raíces, sus colores ni sus sabores", resume Mónica González Dillon.

El Salón del Libro de París es una de las mayores manifestaciones culturales europeas abiertas al público y recibe cada año unos 1.200 editores, 3.000 autores y cerca de 180.000 visitantes.

El Golem

¿No habrás pensado que la vida que tienes no es más que un simple sueño? ¿Qué tal vez estes viviendo la vida de otra persona? La creencia judía -se decía- que podían crear una persona del simple barro, tal y como Dios creo al ser humano. ¿Será esto posible? Sin embargo, al no ser creación divina, tiende a crear algunas cosas malvadas en nuestro ser de arcilla. ¿Será bueno o malo? Eso depende de la persona de quien crea al Golem.
El Golem de Gustav Meyrink novela de 1915, en el cual retrata la vida de un hombre al cual, tiene confusión de su propia existencia como mortal e intenta establecer una conexión con su yo presente con su yo del pasado, creando así paradojas de su propia existencia, llegando a la conclusión de saber quien es en realidad. Hasta preguntarse sí realmente es él mismo.
El novelista, no redacta mucho en cuestión de personalidad ni personajes, dejando a nuestro propio criterio la situación de algunos momentos, mientras se crea un ambiente de inseguridad de las situaciones por las que pasa el personaje principal quien se llama Pernath, un maestro en el fino arte de las joyas; quién con él viviremos los momentos más escalofríantes de su propio ser.
Unas de las partes que más me agradó del libro es del capítulo "La visión":
Estuve allí, encogido, inmóvil, durante horas y horas - en mi rincón, como un esqueleto helado y rígido envuelto en ropas extrañas y mohosas - y el también, allí mismo: mi propio yo.
Mudo e inmóvil.
Así nos estuvimos mirando a los ojos - uno el horrible reflejo del otro.
El también vería cómo los rayos de luz se arrastran con la pereza de un caracol y palidecen más y más, subiendo por la pared como las agujas de un reloj que midiera la eternidad.
La hechicé con una mirada y no le sirvió de nada su deseo de desaparecer en la luz del amanecer que entraba por la ventana en su ayuda.
Le retuve.
Paso a paso he luchado con él por mi vida - por la vida que es mía, porque ya no me pertenece.
Cuando se hizo cada vez más pequeño y volvió, con el principio del día, a esconderse en su carta, me levanté, fui hacia él y lo metí en el bolsillo - ¡al Fou! (el loco).
En la novela de Gustav, se hablará de dos cartas en especial del Tarot; la segunda no la especifican pero es fácil dar con su descripción, y ambas, tienen un significado importante en el momento en que aparecen, misma razón por la que el autor estaba involucrado en el arte de la adivinación.
Le fou o el loco, es justo la redacción que pusé del libro, cuando se encuentra en la liberacón de su propio yo, la misma que tiene significado la carta. La segunda, ustedes tendrán que descubrirla y por lo que sé del significado de esta carta, significa el auto-sacrificio de la persona. Una novela interesante.

miércoles, 21 de enero de 2009

Creta Kanoo

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Estaba muy contenta por el movimiento inteligente de ésta novela de Murakami. Desde la primera hoja te engancha y quieres seguir leyendo. No es un libro de narrativa compleja ni nada de eso. La traducción a cargo de Lourdes Porta y Junichi Matsuura es bastante buena. Y me leí más de cuatrocientas hojas hasta que me tope con "esto". Recuerdo haber leído a Banana Yoshimoto y su novela de Amrita, que tiene unos raros pasajes con fantasmas y cosas que van más allá de lo real, y lo acepté. Vamos, es una novela, y esas cosas intangibles del alma, que si alguien muere intranquilo y se vuelve fantasma, bueno, es algo que lo puedo entender. Pero, ¿"esto"? La técnica especial de Murakami en sus novelas es: si ya no sé qué escribir, haré que mis personajes tengan sexo bizarro entre sí. Y sí, personajes con rasgos interesantes terminan teniendo sexo totalmente absurdo con otros personajes que ni al caso (tal como en el caso de Tokio Blues, cuando la tipa esa, no recuerdo el nombre, que era compañera de Naoko, después de años de estar internada en una clínica especial para recuperar su salud mental, de pronto sale, se va a Tokio, ¿y qué creen? De la nada se le ocurre que tiene ganas de coger, y coge con el protagonista).

El contexto del siguiente texto es el siguiente: Creta Kanoo es hermana de Malta Kanoo, y ambas son una especie de adivinas. La esposa de Tooru contacta a Malta para investigar la desaparición de su gato. Al final, las ches adivinas se salen con que el gato ya no va a regresar y pues qué hacer eh. Pero luego la esposa de Tooru se le botó la canica y se va, y Tooru termina solo en su casa. Creta sigue en contacto con Tooru; y en una primera visita, ella le cuenta la historia de su vida, (¿por qué? ¡sélapa! pero tal y como mi querida Virginia Woolf decía: la gente sólo habla de verdad en las novelas, porque en la vida real, puf... ni pío eh).
Creta había sido afectada durante toda su vida por un dolor insoportable. Cualquier cosa le duele a mares, bueno, que te lo pinta Murakami de tal forma que uno termina pensando que hasta un piquete de mosco le duele al mero estilo de tortura china. Toda su vida ha sufrido sus dolores intensos. Y entonces, por lo mismo, decide matarse. Pero falla en su intento y en el accidente se da cuenta que ya no le duele nada, pero tampoco siente algo en sí. Se vuelve insensible. A consecuencia del accidente tiene una enorme deuda, y ella de tan sólo 20 años, resuelve la bronca prostituyéndose, bueno, que al final y al caso, ya no siente nada.
Oh, pero sorpresa. Que le llega de cliente el temido malo de la historia: Noboru Wataya. Contrata los servicios de Creta Kanoo y...
El texto que transcribí se trata de esa parte, el encuentro laboral de Creta Kanoo con su cliente Noboru Watata.
El cual honestamente no entendí.
Sólo pude imaginarme que a Creta Kanoo le salió algo así como un Alien, sí, como el de la película de Aliens.
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Continuación de la historia de Creta Kanoo

-El siguió deslizando aquellos diez dedos por cada rincón de mi cuerpo -prosiguió Creta Kanoo-. No dejaron una sola parte por tocar. Yo era incapaz de pensar en algo. Los latidos del corazón, con una lentitud extraña, resonaban violentamente en mis oídos. Había perdido todo autocontrol. Mientras sus manos recorrían mi cuerpo, grité muchas veces. No quería hacerlo, pero otra persona, sirviéndose de mi voz, jadeaba y gritaba a su antojo. Sentía como si todos los tornillos de mi cuerpo se hubieran aflojado. Mucho después, estando yo aún en bruces, me metió algo dentro por detrás. Qué era, no lo sé todavía. Algo muy duro y extraordinariamente grande, pero no era su pene. De eso estoy segura. En aquellos momentos pensé: Tenía razón. Este hombre es impotente.

Fuera lo que fuese, cuando me lo introdujo sentí claramente, por primera vez después de mi tentativa de suicido, el dolor como algo propio. ¿Cómo se lo explicaría? Era un dolor fuerte de toda medida, como si estuvieran partiéndome por la mitad. Pero, me retorcía de dolor y, a la vez, de placer. El placer y el dolor se habían convertido en una sola cosa. ¿Me comprende? Era un placer que nacía del dolor y un dolor que nacía del placer. Y yo tuve que engullirlo como una única cosa. Y, en medio del dolor y del placer, mi carne empezó a rasgarse. No pude evitarlo. Y luego sucedió algo extraño. De mi cuerpo, dividido en dos limpias mitades, empezó a salir algo que ni había visto ni tocado jamás. No sé cuál debía de ser su tamaño. Pero era resbaladizo como un recién nacido. No tenía ni idea de qué podría ser. Había estado siempre dentro de mí y yo no lo conocía. Pero aquel hombre lo había extraído fuera de mi ser.

Quería saber qué era. Me moría por saberlo. Quería verlo con mis propios ojos. Era parte de mí. Tenia derecho. Pero no pude. Aquel torrente de dolor y placer me arrastraba. Yo, que era sólo carne, gritaba, babeaba, sacudía convulsivamente las caderas. Ni siquiera podía abrir los ojos.
Y alcancé el clímax sexual. Pero más que alcanzar una cima tuve la sensación de despeñarme por un alto precipicio. Grité y sentí que todos los cristales de la habitación se rompían. No sólo lo pensé, sino que vi y oí cómo se hacían añicos. Y cómo todos aquellos diminutos pedazos caían sobre mí. Después me entraron unas violentas arcadas. Mi conciencia empezó a debilitarse y mi cuerpo se enfrió. Sé que es una comparación un poco extraña, pero me sentía como unas gachas de arroz frío. Espesas y llenas de grumos. Y cada uno de esos grumos me producían un dolor sordo mientras se dilataba despacio al compás de los latidos de mi corazón.

lunes, 19 de enero de 2009

El pájaro que da cuerda al mundo

Reflexión de May Kasahara sobre la muerte y la evolución del hombre
Cosas hechas en otra parte

Acorrucado en el fondo de una oscuridad absoluta, sólo podía ver la nada. Yo mismo era parte de la nada. Con los ojos cerrados, escuché el sonido de mi corazón, el sonido de la circulación de la sangre, el sonido de las contracciones pulmonares, como un fuelle, los retortijones que las húmedas vísceras, reclamando alimento, provocaban en mi estómago. En la oscuridad total, cada movimiento, cada oscilación, sonaba amplificada, como algo artificial. Aquél era mi cuerpo. Pero, envuelto en las tinieblas, era demasiado fresco, demasiado carnal.
Y, de nuevo, poco a poco, la conciencia fue deslizándose fuera de mi cuerpo.
Me imaginé convertido en el pájaro-que-da-cuerda, surcando el cielo del verano, posándome en la rama de un árbol, dándole cuerda al mundo. Si era cierto que el pájaro había desaparecido, alguien tenía que asumir sus funciones. Alguien tenía que darle cuerda al mundo por él. De no ser así, la cuerda se iría aflojando y aquel sutil engranaje acabaría deteniéndose. Pero yo era el único ser humano que había notado su desaparición. En el fondo de mi garganta intenté reproducir su grito. No lo conseguí, sólo logré emitir un sonido feo y absurdo como el de dos cosas feas y absurdas frotándose entre sí. Quizás sólo el auténtico pájaro-que-da-cuerda pudiera emitir el grito del pájaro-que-da-cuerda. Y sólo el pájaro-que-da-cuerda podía darle cuerda al mundo como es debido.
Pero yo, como pájaro-que-da-cuerda mudo e incapaz de dar cuerda al mundo, decidí volar por el cielo del verano. Volar no es tan difícil. Una vez alzas el vuelo, basta con mover las alas en el ángulo preciso y controlar la dirección y la altura. Mi cuerpo había adquirido en un instante la facultad de volar y surcaba el cielo sin dificultades, libre. Contemplaba el mundo con los ojos del pájaro-que-da-cuerda. De vez en cuando, me cansaba de volar, me posaba en una rama y observaba a través de las hojas verdes los tejados de las casas y el callejón. Observaba a las personas moviéndose por el suelo, viviendo su cotidianidad. Por desgracia, yo no podía verme. Porque jamás había visto al pájaro-que-da-cuerda y no sabía cómo era.

miércoles, 7 de enero de 2009

Lobo estepario

¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención? No puedo aguantar mucho tiempo ni en un teatro ni en un cine; apenas puedo leer un periódico, rara vez un libro moderno; no puedo comprender qué clase de placer y de alegría buscan los hombres en los hoteles y en los ferrocarriles totalmente llenos, en los cafés repletos de gente oyendo una música fastidiosa y pesada; en los bares y varietés de las elegantes ciudades lujosas, en las exposiciones universales, en las carreras, en las conferencias para los necesitados de ilustración, en los grandes lugares de deportes; no puedo entender ni compartir todos estos placeres, que a mí me serían desde luego asequibles y por los que tantos millares de personas se afanan y se agitan. Y lo que, por el contrario, me sucede a mí en las raras horas de placer, lo que para mí es delicia, suceso, elevación y éxtasis, eso no lo conoce, ni lo ama, ni lo busca el mundo más que si acaso en las novelas; en la vida, lo considera una locura. Y en efecto, si el mundo tiene razón, si esta música de los cafés, estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy yo el que no la tiene, entonces es verdad que estoy loco, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento.

El lobo estepario
Hermann Hesse

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