domingo, 14 de octubre de 2012

Hace mucho tiempo, en un lugar lejano

Esta es la primera historia que aparece en el libro, utilizada a manera de prólogo.

"Hace mucho tiempo, en un lugar lejano"

Hace mucho, mucho tiempo atrás, cuando el mundo recién acababa de ser creado, en un lejano, muy lejano lugar, existía una anciana. Esa anciana nació junto con el mundo por lo que el número de años de la anciana y el número de años del mundo era el mismo.
A la anciana le gustaba recolectar hermosos colores del mundo para luego pintar sus paisajes con colores mucho más hermosos.
              La persona que le dio ese hermoso color al cielo fue ella. Le agregó rojo a sus atardeceres y a sus amaneceres y así, aquel cielo que solía ser simplemente azul, adquirió su hermoso color.
              En aquel entonces había dioses en todas partes. Cuando ellos se lo pedían, la anciana pensaba en el color apropiado y hermoso para las cosas. Por esa razón a los dioses les gustaba esa anciana. Por ejemplo, el color del bosque. La anciana hizo el verde de cada árbol diferente, así como también el verde para cada estación del año.
              En ocasiones, los dioses hacían llover sobre la tierra. Sin embargo, cuando veían la tierra después de la lluvia, su rostro se volvía a nublar porque sentían que algo faltaba. Aquella tierra, después de que paraba de llover, se sentía vacía, solitaria.
              Los dioses se lo dijeron a la anciana.
              Todos querían ser complacidos con hermosos colores.
              La anciana lo pensó detenidamente y escogió para los dioses los mejores nueve colores. Sin embargo, “para los humanos de este mundo quiero dejar dos colores, el color vino y el color rosa”, dijo la anciana, “para que así puedan beber su vida de manera rica; y el rosa para que las niñas puedan alegrar este mundo.
              Y al hacerlo así, los colores que quedaron, es decir, el rojo, el naranja, el amarillo, el azul, el índigo y el morado, los dioses con su fuerza levantaron un arco después de la lluvia. El arcoiris. Y es por eso que no hay ni rosa ni color vino en el arcoiris.
              El nombre de la anciana es la Madre Tierra.
              Los dioses que sentían gusto por la anciana ya no suelen estar más por aquí.


"Kioku no tsukurikata"
Hiroshi Osada
1998
Asahi Shimbun Publications Inc.

1 comentario:

Wins Caballero dijo...

Genial, que padre, la vdd, es algo así como los libritos que compre en Soriana (gooool) y que son cuentos de Judíos y Chinos, que explican más o menos el porqué de las cosas. Esta muy padre esta historia, te sacaste un diez!!!

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