lunes, 14 de julio de 2008

La corrupción de un ángel

-¿Has pensado alguna vez en el suicidio?
-No -replicó Tôru, sorprendido.
-No me mires así. Tampoco yo he pensado en eso seriamente. No me gustan esos tipos débiles y enfermos que se suicidan. Pero existe una variedad que acepto. Las personas que se suicidan para afirmarse como tales.
-¿Qué clase de suicidio es ese?
-¿Te interesa?
-Un poco, quizás.
-Entonces te lo explicaré.
-Imagínate un ratón que piensa que es un gato. No sé cómo, pero lo piensa. Pasa por todas las pruebas y llega a la conclusión de que es un gato. Cambia su visión de los demás ratones. Son carne para él y nada más, pero se dice así mismo que se abstiene de comerlos sencillamente para ocultar el hecho de que es un gato.
-Supongo que se tratará de un ratón bastante grande.
-Eso no importa. No se trata de tamaño sino de confianza. Está claro que el concepto de *gato* se ha impuesto a la apariencia de *ratón*. Nada más. Cree en el concepto y no en la carne. La idea es suficiente, el cuerpo nada importa. El placer del desdén es máximo.
>>Pero un día -Furusawa alzó las gafas y mostró una arruga junto a su nariz-, pero un día el ratón se topa con un auténtico gato.
>>-Voy a comerte -dice el gato.
>>-No puedes -replica el ratón.
>>-¿Y por qué no?
>>-Los gatos no se comen a los gatos. Es imposible como cuestión de instinto y como cuestión de principio. Yo soy un gato, sea cual fuere mi apariencia.
>>El gato se retuerce de risa. Ríe tanto que sus zarpas se agitan en el aire y su blanco y peludo vientre se estremece. Luego se levanta y empieza a comerse al ratón.
>>-¿Por qué estás comiéndome?
>>-Porque eres un ratón.
>>-Yo soy un gato. Los gatos no se comen a los gatos.
>>-Eres un ratón.
>>-Soy un gato.
>>-Demuéstralo.
>>En consecuencia el ratón salta en la tina de la colada, toda blanca de espuma y se ahoga. El gato mete una zarpa en el agua y luego se lame. La espuma sabe horriblemente. Así que deja el cuerpo flotando allí. Todos sabemos por qué el gato se marcha sin comerse al ratón. Porque no es algo que pueda comer un gato.
>>A eso me refería. El ratón se suicida para afirmarse.

La corrupción de un ángel
Yukio Mishima
Alianza Editorial

1 comentario:

Wins Caballero dijo...

No entendí nada...

XDDDDDD

¡Creo que ese tipo de lectura tan compleja no es para mi!

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