domingo, 1 de octubre de 2023

La vida se desperdicia

La pequeña figura encorvada se acercó despacio a su bisnieto y le dio unos golpecitos fuertes en la rodilla.

Eso tuvo la virtud de recordar a Zaphod que estaba hablando con un fantasma, porque no sintió nada en absoluto.

-Sabes tan bien como yo lo que significa ser Presidente, joven Zaphod.

Tú lo sabes porque lo has sido, y yo lo sé porque estoy muerto, y eso le da a uno una perspectiva maravillosamente clara. Allá arriba tenemos un dicho: «La vida se desperdicia con los vivos.»


“El restaurante del fin del mundo”

Douglas Adams 

1980

1984, Editorial Anagrama 

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