martes, 15 de julio de 2014

Muchedumbre

José Enrique Rodó escribió este ensayo en 1900. Critica el imperialismo estadounidense que se viene filtrando en las jóvenes democracias latinoamericanas. Ensayo más que pragmático, poético. 

Y fue entonces, tras el prolongado silencio, cuando el más joven del grupo, a quien llamaban Enjolrás por su ensimismamiento reflexivo, dijo, señalando sucesivamente la perezosa ondulación del rebaño humano y la radiante hermosura de la noche:
—Mientras la muchedumbre pasa, yo observo que, aunque ella no mira al cielo, el cielo la mira.

"Ariel"
José Enrique Rodó
Red Ediciones, 2011

domingo, 22 de junio de 2014

Primeros libros para la biblioteca

Después de la muerte de Wins Caballero y de nuestro amado padre la casa en la que crecimos mi hermana y yo quedó vacía, con un destino completamente incierto y legalmente desprotegida. 
Afortunadamente mi hermano ha podido arreglar su situación jurídica y por otra parte, el sueño de Wins Caballero de convertir su cuarto en una biblioteca se va volviendo realidad. 
Pues resulta que un par de amigos quienes desde hace varios años iniciaron un proyecto de fomento a la lectura aceptaron establecerse en la casa de Wins Caballero y así concretizar una nueva etapa para ellos: la formación de una biblioteca popular cuyos temas centrales serán la diversidad cultural y la cultura de paz.
La idea más que gustarme me hace sentir como si los huesos que había perdido con la muerte de Wins y papá regresaran a mi cuerpo, y una vez más me dieran forma y sostén. 

Todos los días pienso en Wins y en lo aburrido que me parecen muchas cosas sin la opinión de ella. No importa encontrar un buen libro ya porque ya no está a quién contárselo. No hay quien entienda el significado de encontrar un buen libro. 
Sin embargo entro en una pesada encrucijada porque los buenos libros siguen apareciendo. 
Quizás ahora que la biblioteca empiece a tomar forma le pueda presentar a Wins los buenos libros que vaya encontrando aún después de su partida. 

La tarde de hoy he "asaltado" la librería Narnia en compañía de Capuccino. Aunque buscaba "El ninja rojo" no lo pude comprar porque estaba agotado. Había decidido salir con un buen libro así que me puse a leer varios. Al final me decidí por estos tres títulos. Serán los primeros libros que envíe a la biblioteca. 

lunes, 9 de junio de 2014

Mi nombre es Wins

El sábado pasado ha sido el cumpleaños de Wins Caballero. En su honor, con la ayuda de Chibinekomancer hemos hecho un sitio ( http://ceciliacaballero.com) para recordarla. Escrito en primera persona, como si yo fuera Wins, hablo de los gustos personales de mi hermana y sobre algunas anécdotas de su vida. También he publicado algunos de sus dibujos. Con el tiempo espero que podamos seguir enriqueciendo el sitio para que se acerque más a lo que fue Wins —para mí—: creatividad y arte.
Wins fue una literata en ciernes que por largos años escribió mucho. De hecho, escribió desde niña, y escribió como un pasatiempo, como quien ve la TV la tarde de un domingo, sin pretender más, con el mero objeto de divertirse.
Sus historias, lamentablemente, muchas de ellas sin fin, se han quedado en la oscuridad de su habitación, entre el polvo y la tristeza, ingenuas esperado a que su creadora vuelva a dialogar con ellas.
Como su hermana y amiga he tenido que pensar mucho sobre el fin de sus pertenencias personales. Si bien cosas materiales, ropa, zapatos, muebles, se pueden vender o regalar, no sucede lo mismo con sus dibujos y escritos. Sin pensármelo dos veces, he decidido quedarme con sus dibujos y empezar a decorar las paredes de mi cuarto con sus creaciones. Sin embargo, ¿qué hacer con sus novelas en las que Wins dejó un pedazo de su alma?
Virginia Woolf asesinó a Septimus, salvado así a Clarissa Dalloway, personaje principal de una de las obras más prestigiadas de la escritora. ¿Pero por qué debe morir alguien? —preguntó Leonard a su esposa.
Por contraste —fue la respuesta.
El autor de la vida de Wins decidió que era mejor asesinar al personaje principal y acabar la novela de manera abrupta, mostrándome que la vida no era como la había vivido. Donde se ríe y se vive, también se llora y con amargura. También se pudre y se muere. Para apreciar la vida hace falta la muerte. Ese era el contraste de Virginia Woolf, que aprendió por primera vez con la muerte de su madre, luego, con la muerte de Vanessa, su hermanastra que fuera para ella su segunda madre. Y después con la muerte de Tobby, su hermano.

Quizás por contraste también, aunque la autora muera, sus palabras tendrán que vivir.

"Feliz cumpleaños, Jake Peter"

miércoles, 21 de mayo de 2014

Inglés obligatorio

El niño Carlos termina por enamorarse de la mamá de su mejor amigo. De un momento a otro explota y decide declararle su amor. Mariana, la mamá de su mejor amigo, lo ve con ternura, le explica que lo suyo es imposible... pero la situación no terminará ahí. Todos se enteran de lo sucedido, y los papás de Carlitos deciden mandarlo con el especialista.
"Las batallas en el desierto" de José Emilio Pacheco, un libro que todos los mexicanos debemos leer, en mi opinión. Sencillo pero hilarante y nostálgico. 


El psiquiatra me interrogó y apuntó cuanto le decía en unas hojas amarillas rayadas. No supe contestar. Yo ignoraba el vocabulario de su oficio y no hubo ninguna comunicación posible. Nunca me había imaginado las cosas que me preguntó acerca de mi madre y mis hermanas. Después me hicieron dibujar a cada miembro de la familia y pintar árboles y casas. Más tarde me examinaron con la prueba de Rorschach (¿Habrá alguien que no vea monstruos en las manchas de tinta?), con números, figuras geométricas y frases que yo debía completar. Eran tan bobas como mis respuestas. 

“Mi mayor placer”: Subirme a los árboles y escalar las fachadas de las casas antiguas, la nieve de limón, los días de lluvia, las películas de aventuras, las novelas de Salgari. O no: más bien quedarme en cama despierto. Pero mi padre me levanta a las seis y media para que haga ejercicio, inclusive sábados y domingos. 
“Lo que más odio”: La crueldad con la gente y con los animales, la violencia, los gritos, la presunción, los abusos de los hermanos mayores, la aritmética, que haya quienes no tiene para comer mientras otros se quedan con todo; encontrar dientes de ajo en el arroz o en los guisados; que poden los árboles o los destruyan; ver que tiren el pan a la basura. 
La muchacha que me hizo las últimas pruebas conversó delante de mí con el otro. Hablaron como si yo fuera un mueble. 
—Es un problema edípico clarísimo, doctor. El niño tiene una inteligencia muy por debajo de lo normal. Está sobreprotegido y es sumiso. Madre castrante, tal vez escena primaria: fue a ver a esa señora a sabiendas de que podría encontrarla con su amante.
—Discúlpeme, Elisita, pero creo todo lo contrario: el chico es listísimo y extraordinariamente precoz, tanto que a los quince años podría convertirse en un perfecto idiota. La conducta atípica se debe a que padre desprotección, rigor excesivo de ambos progenitores, agudos sentimientos de inferioridad: Es, no lo olvide, de muy corta estatura para su edad y resulta el último de los hermanos varones. Fíjese cómo se identifica con las víctimas, con los animales y los árboles que no pueden defenderse. Anda en busca del afecto que no encuentra en la constelación familiar. 

Me dieron ganas de gritarles: Imbéciles, siquiera pónganse de acuerdo antes de seguir diciendo pendejadas en un lenguaje que ni ustedes mismos entienden. ¿Por qué tienen que pegarle etiquetas a todo? ¿Por qué no se dan cuenta de que uno simplemente se enamora de alguien? ¿Ustedes nunca se han enamorado de nadie? Pero el tipo vino hacia mí y dijo: Ya puedes irte, mano. Enviaremos el resultado de los tests a tu papi.

"Las batallas en el desierto"

José Emilio Pacheco
Ediciones Era, 2011
México, D.F.

jueves, 15 de mayo de 2014

Marius le explica a Lestat porqué le rescató

Muy pocos seres buscan de verdad el conocimiento en este mundo. Mortales o inmortales, son escasos los que hacen preguntas. Al contrario, casi todos intentan extraer de lo desconocido las respuestas a las que ya han dado forma en sus propias mentes; justificaciones, confirmaciones, formas de consuelo sin las cuales serían incapaces de continuar adelante. Preguntar de verdad es abrir la puerta al torbellino.

"Lestat el vampiro"
Anne Rice
Ediciones B
Barcelona, 2013

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