domingo, 28 de septiembre de 2008

0-14

De 0-14 es una tienda que se instaló en la Plaza San Agustin y la cual, tuve la dicha de ir. La tienda tiene poco -el 26 de agosto del presente año- y dentro de la tienda podemos encontrar una variedad de libros ilustrados para niños de o años a 14 años. Pude encontrar unos hermosos libros que en su mayoria son muy educativos. El proyecto, que nació hace cuatro años, es idea de Alfonso Castillo Burgos, reconocido editor y librero, quien comentó a Notimex, que "ya quería abrir una librería que se caracteriza porque está especializada en niños de 0 a 14 años, en un concepto muy moderno para que los niños estén atrapados en el ámbito de la lectura".
Adiquirí un libro que se llama "El libro triste" de Micheal Rosen, trata de la mirada de un hombre que perdió a su hijo y con el sentimiento de la tristeza, hace una pequeña historia personal de su vida. Suena triste pero es muy padre el libro y las ilustraciones, les recomiendo el libro.
Estuve mirando y espiando, entre los lugares mas riconditos de la misma tienda, buscando y admirando y para serles sincera, no había visto tanta variedad de libros para niños, aunque soy una persona "anti-niños" y sentía que esa tienda, era demasiado para los niños, en especial por esos niños que solo lo quieren para rayarlos. En esa tienda, realmente la atención a clientes es excelente, atienden a todos por igual, desde niños pequeños hasta los adultos -como su servidora- de una manera amable y amena; tuvimos la gracia de hacer de sus servicios un caos, mi hermana, le pidio a uno de ellos un libro de cuentos japonés. "Cual se señorita" le dijo mi hermana. La chica fue y vino, trajo cuanto libro encontró de cultura oriental y al final, la chica no encontró nada de lo que mi hermana pedía hasta que trajo un hermoso libro negro de poemas japoneses para niños. Mi hermana quedo fascinada con el libro y sin dudarlo se lo llevo. Aqui debo hacer un parentisis, el precio de los libros son muy elevados debido a la ubicación de la tienda, el libro que yo compré era de $210 pesos y el de mi hermana $110; eso es una desventaja terrible en la cuestión de los libros.
Otro detalle es que todos los sábados, hay un chico que cuenta cuentos en el segundo nivel de la misma tienda. Con una armonica y con adornos de pescador, se juntaron varios niños que con aplausos y risas nerviosas, esperaban la hora del cuenta cuentos. Realmente, es algo que ya no se ve con regularidad y esto, motiva mucho a los jovenes lectores a tomar un libro, aunque sea con ilustraciones y den rienda suelta a la imaginación.
En conclusión, la libreria especializada en niños llamada "0-14años" es un lugar ideal para llevar a sus hijos a que conozcan el maravilloso mundo de la literatura, aunque sea muy caro.

También, como año en año la tan esperada y ansiada XVIII FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO MONTERREY 2008, la cual será el Sábado 11 Octubre 2008 hasta el Domingo 19 Octubre 2008 de 10:00am a 8:00pm; por favor, vallan haciendo su lista de libros deseados y esperemos que este año, mínimo tenga bancas de descanso. La feria del libro del año pasado fue un fiasco, creemos que ahora si, la libería "La ventana" si sea requeirda en esta ocasión. Ghandi, traiga mejores recopilaciones que nada más libros para vender y para información general: Lamentamos informarles que la librería "0-14años" no estará en la feria del libro.

sábado, 23 de agosto de 2008

1408

En estos días he tenido la oportunidad de leer 1408. Es un libro por Stephen King y pues si su fama ha hecho que lo reconozcan como el autor de libros de terror. Mas diré que mi opinión personal es que sus historias no son tanto de terror, sino como de misterio y un poco de ciencia ficción.

Si dire que cada historia que he leido suya me ha llamado la atencion. Digo esto como que no me aburre y si me inmerso en la historia que me cuenta, y lo mejor de todo, es que si son entretenidas y originales. Me recuerda un poco a Isaac Asimov, pero de misterio y una pizca de miedo (para los que no conozcan, Isaac Asimov también hace muchas historias cortas muy buenas).

Algo que si destacare, es que este libro lo compre tanto por su portada, como sabiendo que de este sacaron una pelicula con el mimo titulo, sin embargo, la peli tiene una historia muy diferente. Lo que si dire sobre la version del libro, es que es la primera vez que un libro genuinamente me hizo sentir miedo y hasta me puse cauteloso de mis alrededores!

Si tienes oportunidad de leer ese libro, te recomiendo que no te leas las historias en orden solo por querer hacerlo en orden. Cada historia es independiente y es muy agradable poder encontrar algo nuevo en cada una.

Mis favoritas: L.T.s theory of pets y 1408 (por supuesto!)

lunes, 11 de agosto de 2008

Bajo la rueda

En cierta ocasión soñó con su amigo Heilner al cual vio ya muerto, tendido sobre un féretro del que se levantaba para acercarse a Hans, pero tanto el director como los demás profesores se lo impedían y lo hacían retroceder cada vez que daba un paso hacia adelante. No solamente estaba allí el profesorado del colegio teológico sino también el rector y los profesores de la escuela primaria, todos con despectivas miradas en sus rostros. De pronto cambiaba la escena y ante sus ojos aparecía el cadáver de Hindú, tendido sobre el féretro con la grotesca figura de su padre junto a él, ahogado por el dolor.
Luego, en otro sueño, se contempló corriendo por el bosque en busca del fugitivo Heilner, lo veía aparecer; pero cada vez que trataba de llamarlo desaparecía en la distancia entre los troncos de los árboles. Finalmente Heilner se detuvo, dejó que se le acercara Hans y le dijo: "tengo una novia". Luego se echo a reír estrepitosamente y se perdió entre los árboles.
En otra ocasión vio a un hermoso y esbelto joven de angelical mirada y manos suaves, que descendía de una barca y corría hacia él. Pero se detenía de pronto y entonces Hans tuvo necesidad de exprimirse el cerebro a fin de recordar lo que aquella escena pudiera representar. De repente se le vinieron a la mente las palabras griegas: "en cuanto salió de la barca le conocieron y fueron hacia él". Y se veía obligado a recordar en qué forma estaba conjugado el verbo "ir" en esa frase y cuáles eran las otras conjugaciones de ese verbo; tenía que conjugarlas en singular y en plural y al no poder hacerlo le sobrecogió intenso temor. Cuando volvió en sí, toda la cabeza le dolía fuertemente y cuando en su rostro apareció aquella antigua y enigmática sonrisa creyó escuchar al director que le decía: "¡Vaya mueca tan estúpida la suya. Creo que podría hacer otra mejor!".

"Bajo la rueda"
Hermann Hesse
Editorial Época, 1982

Publicado originalmente en 1906

jueves, 31 de julio de 2008

Al sur de la frontera, al oeste del Sol

Al abrir los ojos, vi de repente el rostro de Izumi. Estaba en el interior de un taxi detenido frente a mí. Me miraba fijamente por la ventanilla del asiento posterior. El taxi estaba parado ante el semáforo en rojo, apenas nos separaba un metro de distancia. Ya no era aquella niña de diecisiete años. Pero la reconocí a primera vista. No podía tratarse de nadie más. Aquélla era la mujer que, veinte años atrás, yo había tenido entre mis brazos. La primera mujer a la que había besado. La mujer que, una tarde de otoño, cuando tenía diecisiete años, había desnudado. Ella había perdido una liga. Por más que aquellos veinte años la hubiesen cambiado, su rostro era inconfundible. «Los niños le tienen miedo», me había dicho alguien. Al oírlo, no lo había entendido. No había calibrado el alcance de aquellas palabras. Ahora, ante ella, comprendía a la perfección lo que me habían querido decir: su rostro carecía de toda expresión. No, no me he expresado con las palabras exactas. Tal vez debería usar otras. Su rostro había sido despojado por completo de cualquier cosa susceptible de ser llamada expresión. Me recordó una habitación de la que se hubieran llevado todos los muebles, sin dejar ni uno. En aquella cara no afloraba la menor emoción; en ella, tal como sucede en las profundidades marinas, todo se extinguía, sin un sonido, en la muerte. Ella me observaba con ese rostro carente de expresión. Debía de estar observándome. O, por lo menos, mantenía fija la mirada a mi dirección. Pero en su rostro no se leía, hacia mí, el menor signo de reconocimiento. Si algo podía leerse, era sólo un vacío infinito.

Atónito, petrificado, fui incapaz de articular palabra. Me limité a respirar despacio, sosteniéndome a duras penas en pie. Había perdido, de verdad, literalmente, el sentido mismo de mi propia existencia. Durante unos instantes, dejé de saber incluso quién era yo. Llegué a percibir cómo se desdibujaba mi perfil como ser humano y me convertía en una masa densa y como de lodo. Incapaz de pensar en nada, alargué una mano de manera casi inconsciente y toqué el cristal de la ventanilla. Palpé la superficie con la punta de los dedos. Qué significaba aquella acción ni yo mismo sabía. Algunos transeúntes se detuvieron y me miraron sorprendidos. Pero nada podía hacer yo por evitarlo. Continué acariciando despacio, a través del cristal, el rostro sin expresión de Izumi. Sin embargo, Izumi no movió ni un músculo. Ni siquiera parpadeó. «¿Estará muerta?», pensé. «No, no puede estar muerta.» Ella vivía sin parpadear. Vivía en un mundo donde no existía sonido alguno, detrás del cristal de la ventanilla. Y sus labios inmóviles hablaban de un vacío infinito.

"Al sur de la frontera, al oeste del Sol"
Haruki Murakami
Tusquets Editores, 1998

sábado, 19 de julio de 2008

Azul casi transparente

Sacó un lápiz de labios de su bolsillo, se quitó la ropa y empezó a pintarse el cuerpo. Riéndose, dibujaba líneas rojas en su vientre, sus pechos, su cuello.
Mi cabeza estaba vacía, sólo había el hedor a keroseno.
Lilly se había dibujado una máscara en la cara con la barra de labios; parecía una de esas africanas que bailan en los festivales.
-Oye Ryu, mátame. Hay algo extraño, Ryu, quiero que me mates -me dijo Lilly, con lágrimas en los ojos.
Me lancé fuera de la pista. Mi cuerpo chocó con la valla. El alambre trenzado se clavó en la carne de mi hombro. De pronto deseé un agujero abierto en mí. Quería librarme del olor a keroseno, era mi único pensamiento. Concentrándome en eso olvidé dónde estaba. Arrastrándose por el suelo, Lilly me llamó. Pataleando pintada de rojo, desnuda, me pedía que la matara. Me acerqué a ella. Su cuerpo se agitaba violentamente, lloraba con fuerza.
-¡Mátame, Ryu, mátame pronto!
Toqué su cuello, estriado de líneas rojas.

"Azul casi transparente"
Ryu Murakami
Editorial Anagrama, 1976

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