Una impresión del capítulo 37
Tadeshina, la fiel dama de compañía de la próxima princesa Satoko, preocupada por su situación con el joven Kiyoaki y su estado de salud, se lleva a su señora a dar un paseo a fin de buscar un lugar seguro para poder hablar. Tadeshina es cómplice del pecado entre los dos jóvenes, en parte sabe que es una traición al conde Ayakura y también a la próxima familia de su joven ama, la familia imperial. Sin embargo, Tadeshina con su inteligencia da en el clavo para salvar su consciencia, y es decirse que lo que no se conoce no existe (...). Además, lo que se escapa del conocimiento público no necesitaba ser objeto de sufrimiento ni considerado como delito.
Nieve de primavera, Yukio Mishima
Nos gusta leer y muchas veces encontramos líneas interesantes que queremos recordar después...
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jueves, 27 de noviembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
Irradiar belleza
No habían florecido aún los lirios amarillos, pero en el puente de piedras las flores de lis se apuntaban púrpuras y blancas en las matas de hojas verdes. Su mirada fue atraída por el lomo brillante de un escarabajo, que había estado inmóvil en el alféizar y ahora avanzaba decidido a entrar en la habitación. Dos franjas rojizas recorrían a lo largo su concha ovalada verde y oro. Movía sus antenas con cautela al avanzar, y todo su aspecto recordaba a Kiyoaki las minúsculas maravillas de un joyero. En medio del remolino destructor del tiempo, qué absurdo era que tan insignificante animalillo tuviera que resistir por sí mismo en su inseguro mundo. Mientras lo observaba iba gradualmente quedando fascinado. Poco a poco el escarabajo se acercaba más a él. Su cuerpo resplandecía como si quisiera dar la impertinente lección de que cuando se atraviesa un mundo, cualquiera que fuese, lo único importante es irradiar belleza.
"Nieve de primavera"
Yukio Mishima
Alianza Editorial, 2007
"Nieve de primavera"
Yukio Mishima
Alianza Editorial, 2007
lunes, 14 de julio de 2008
La corrupción de un ángel
-¿Has pensado alguna vez en el suicidio?
-No -replicó Tôru, sorprendido.
-No me mires así. Tampoco yo he pensado en eso seriamente. No me gustan esos tipos débiles y enfermos que se suicidan. Pero existe una variedad que acepto. Las personas que se suicidan para afirmarse como tales.
-¿Qué clase de suicidio es ese?
-¿Te interesa?
-Un poco, quizás.
-Entonces te lo explicaré.
-Imagínate un ratón que piensa que es un gato. No sé cómo, pero lo piensa. Pasa por todas las pruebas y llega a la conclusión de que es un gato. Cambia su visión de los demás ratones. Son carne para él y nada más, pero se dice así mismo que se abstiene de comerlos sencillamente para ocultar el hecho de que es un gato.
-Supongo que se tratará de un ratón bastante grande.
-Eso no importa. No se trata de tamaño sino de confianza. Está claro que el concepto de *gato* se ha impuesto a la apariencia de *ratón*. Nada más. Cree en el concepto y no en la carne. La idea es suficiente, el cuerpo nada importa. El placer del desdén es máximo.
>>Pero un día -Furusawa alzó las gafas y mostró una arruga junto a su nariz-, pero un día el ratón se topa con un auténtico gato.
>>-Voy a comerte -dice el gato.
>>-No puedes -replica el ratón.
>>-¿Y por qué no?
>>-Los gatos no se comen a los gatos. Es imposible como cuestión de instinto y como cuestión de principio. Yo soy un gato, sea cual fuere mi apariencia.
>>El gato se retuerce de risa. Ríe tanto que sus zarpas se agitan en el aire y su blanco y peludo vientre se estremece. Luego se levanta y empieza a comerse al ratón.
>>-¿Por qué estás comiéndome?
>>-Porque eres un ratón.
>>-Yo soy un gato. Los gatos no se comen a los gatos.
>>-Eres un ratón.
>>-Soy un gato.
>>-Demuéstralo.
>>En consecuencia el ratón salta en la tina de la colada, toda blanca de espuma y se ahoga. El gato mete una zarpa en el agua y luego se lame. La espuma sabe horriblemente. Así que deja el cuerpo flotando allí. Todos sabemos por qué el gato se marcha sin comerse al ratón. Porque no es algo que pueda comer un gato.
>>A eso me refería. El ratón se suicida para afirmarse.
La corrupción de un ángel
Yukio Mishima
Alianza Editorial
-No -replicó Tôru, sorprendido.
-No me mires así. Tampoco yo he pensado en eso seriamente. No me gustan esos tipos débiles y enfermos que se suicidan. Pero existe una variedad que acepto. Las personas que se suicidan para afirmarse como tales.
-¿Qué clase de suicidio es ese?
-¿Te interesa?
-Un poco, quizás.
-Entonces te lo explicaré.
-Imagínate un ratón que piensa que es un gato. No sé cómo, pero lo piensa. Pasa por todas las pruebas y llega a la conclusión de que es un gato. Cambia su visión de los demás ratones. Son carne para él y nada más, pero se dice así mismo que se abstiene de comerlos sencillamente para ocultar el hecho de que es un gato.
-Supongo que se tratará de un ratón bastante grande.
-Eso no importa. No se trata de tamaño sino de confianza. Está claro que el concepto de *gato*
>>Pero un día -Furusawa alzó las gafas y mostró una arruga junto a su nariz-, pero un día el ratón se topa con un auténtico gato.
>>-Voy a comerte -dice el gato.
>>-No puedes -replica el ratón.
>>-¿Y por qué no?
>>-Los gatos no se comen a los gatos. Es imposible como cuestión de instinto y como cuestión de principio. Yo soy un gato, sea cual fuere mi apariencia.
>>El gato se retuerce de risa. Ríe tanto que sus zarpas se agitan en el aire y su blanco y peludo vientre se estremece. Luego se levanta y empieza a comerse al ratón.
>>-¿Por qué estás comiéndome?
>>-Porque eres un ratón.
>>-Yo soy un gato. Los gatos no se comen a los gatos.
>>-Eres un ratón.
>>-Soy un gato.
>>-Demuéstralo.
>>En consecuencia el ratón salta en la tina de la colada, toda blanca de espuma y se ahoga. El gato mete una zarpa en el agua y luego se lame. La espuma sabe horriblemente. Así que deja el cuerpo flotando allí. Todos sabemos por qué el gato se marcha sin comerse al ratón. Porque no es algo que pueda comer un gato.
>>A eso me refería. El ratón se suicida para afirmarse.
La corrupción de un ángel
Yukio Mishima
Alianza Editorial
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