Lolita es un libro considerado importante en la literatura, sin embargo yo no soy un hombre culto y solo diré mis opiniones al respecto.
Si bien, mi primera impresión es de un libro difícil de leer. No digo que sea complicado, simplemente es romántico en su forma de narrar. Para aquellos que les gusta la poesía creo que este libro les fascinará. Desafortunadamente no soy uno de ellos!
Aún asi disfruté el libro, especialmente en el inicio y al final. Mas que nada fué porque la primera parte del libro es como si fuera una historia de amor doloroso e imposible, con un toque de erotismo (ok, mucho erotismo!).
Realmente me sorprendió el estilo del autor. Si bien, no habia conocido otro que manejara el lenguaje tan complicadamente. Tanto asi que tengo curiosidad de leer el libro en español para ver como tradujieron ciertas frases de él.
Algo que seguro notaran los que tomen este libro, es que tiene muchas partes en francés, que desafortunadamente no venian traducidas. No estoy hablando de párrafos completos, sino frases entre líneas que supongo son expresiones del personaje de origen europeo. Esto si hizo un poco misterioso y molesto el leer, como si fueran baches en la calle.
Una cosa que si me desagradó fue la narrativa unilateral. Todo el libro se enfoca en solo un punto de vista, dado que es como un tipo de diario. Normalmente esto no sería problema, pero personalmente me quedé con ganas de conocer un poco mas del punto de vista de LO como personaje. Quizás fue intención del autor esconder eso, para demostrar cierta frustración, que si fuese así, logró muy bien.
Me gustaría compartir opiniones respecto a esta obra literaria, porque la verdad es un buen libro aun con este tipo de detalles. Si he de decir una opinión es 'tomate el tiempo de leerlo sin prisas'. Es uno de esos libros que no es para acelerar la historia sino para absorber el momento que describe. Desde esos coqueteos indirectos, hasta las frustraciones de un hombre enamorado.
Como final, he de mencionar que me hizo pensar como el hombre expresa sus sentimientos. Aún si todo lo que sentía era bueno, sus acciones no fueron las mejores para demostrarlo. Acaso será parte de la genetica?
Chibineko
Nos gusta leer y muchas veces encontramos líneas interesantes que queremos recordar después...
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jueves, 7 de junio de 2007
sábado, 19 de mayo de 2007
Lolita
Este página es de Nekomancer, pero debido a algo extraño, no pudo publicarlo, y me tome la libertad de publicar algo digno de ser leído. ;)
Dejame entonces remilgadamente eb limitarme para describir que Anabel era una linda niña, mas joven que yo por unos meses. Sus padres eran viejos amigos de mi tia. Habian rentando una villa no muy lejos del Hotel Mirana. Como los odiaba!. Al principio, Annabel y yo platicabamos de asuntos perifericos.
Ella tomaba puñados de arena fina y la dejaba caer entre sus dedos. Nuestros mentes estaban eran de la forma que inteligentes preadolescentes europeos eran en esos dias, y dudo si habia otros individuos que se interesaran en la pluralidad de mundos inhabitados, de tennis competitivo, infinito solipismo y de asi en mas. La suavidad y fragilidad de pequenyos animales nos causaba el mismo dolor.
Ella queria ser una asistente medica en alguna parte de Asia; yo queria ser un espia. Y al mismo tiempo, estabamos locamente, tercamente, desvergonzadamente y agonizadamente enamorados de uno al otro; sin esperanzas, debo añadir, porque ese frenesi de posesion mutua pudo haber sido mitigada solo por nuestra inhibicion y asimilacion de cada particula de nuestras almas y Cuerpo; pero ahi estabamos, incapaces de copular como lo hacian otros jovenes, que lograban hacer en cuanto tenian oportunidad.
Despues de un intento loco de vernos en una noche en su jardin (y muchas veces mas despues), la unica intimidad que nos permitian era de estar a la distancia de un oido pero no de la vista de la parte populosa de la 'plage'. Ahi, en la suave arena, a unos cuantos metros de nuestros padres, nos pasabamos toda la manyana, en un paroxysmo petrificado de deseo, y nos aprovechabamos de cada espacio bendito en el espacio y tiempo para tocarnos: su mano, medio escondida en la mano, se acercaban a mi a escondidas, sus delgados dedos cafeces caminando sonambulos cada vez mas cerca; despues, su opalesciente rodilla empezaba un viaje cauteloso; a veces una oportunidad terraplenie aparecia causada por los niños, y nos daba suficiente encubrimiento para tocar nuestros salados labios; estos contactos incompletos nos llevo nuestros saludables e inexperienciados cuerpos jovenes a tal estado de exhasperacion que ni el azul agua fria, debajo de la cual aun nos tocabamos, era suficiente para traer alivio.
De los tesoros perdidos en los viajes de mis dias jovenes, habia una foto tomada por mi tia en la cual mostraba Annabel, sus padres y un caballero viejo Dr. Cooper, que ese mismo verano cortejo a mi tia, sentados alrededor de una mesa en un café. Annabel no salio bien, atrapada en el momento en que se fijaba en su 'chobolatglacé', y solo se notaban sus delgados hombros desnudos y la parte donde se rompia sus cabellos (en lo que recuerdo) entre la luz de un dia soleado donde su belleza quedaba. Esa foto fue tomada en el ultimo dia de nuestro fatal verano y justo unos minutos antes que hicieramos un segundo y ultimo esfuerzo por romper nuestro destino frustrante. Bajo los pretextos mas tontos (como era nuestro ultima oportunidad, y nada nos importaba) escapamos del cafe a la playa, y encontramos una parte desolada de arena, en donde, bajo la sombra violeta de unas rocas formando un tipo de cueva, tuvimos una sesion de caricias avidas, con solo unos lentes olvidados por alguien como testigo. Yo estaba en mis rodillas, y a punto de poseer mi querida, cuando dos banyistas con barba, un hombre del mar y su hermano, salieron del mar con exclamaciones vulgares nos alentaron, y cuatro meses depues, ella murio de tifoidea en Corfu.
Dejame entonces remilgadamente eb limitarme para describir que Anabel era una linda niña, mas joven que yo por unos meses. Sus padres eran viejos amigos de mi tia. Habian rentando una villa no muy lejos del Hotel Mirana. Como los odiaba!. Al principio, Annabel y yo platicabamos de asuntos perifericos.
Ella tomaba puñados de arena fina y la dejaba caer entre sus dedos. Nuestros mentes estaban eran de la forma que inteligentes preadolescentes europeos eran en esos dias, y dudo si habia otros individuos que se interesaran en la pluralidad de mundos inhabitados, de tennis competitivo, infinito solipismo y de asi en mas. La suavidad y fragilidad de pequenyos animales nos causaba el mismo dolor.
Ella queria ser una asistente medica en alguna parte de Asia; yo queria ser un espia. Y al mismo tiempo, estabamos locamente, tercamente, desvergonzadamente y agonizadamente enamorados de uno al otro; sin esperanzas, debo añadir, porque ese frenesi de posesion mutua pudo haber sido mitigada solo por nuestra inhibicion y asimilacion de cada particula de nuestras almas y Cuerpo; pero ahi estabamos, incapaces de copular como lo hacian otros jovenes, que lograban hacer en cuanto tenian oportunidad.
Despues de un intento loco de vernos en una noche en su jardin (y muchas veces mas despues), la unica intimidad que nos permitian era de estar a la distancia de un oido pero no de la vista de la parte populosa de la 'plage'. Ahi, en la suave arena, a unos cuantos metros de nuestros padres, nos pasabamos toda la manyana, en un paroxysmo petrificado de deseo, y nos aprovechabamos de cada espacio bendito en el espacio y tiempo para tocarnos: su mano, medio escondida en la mano, se acercaban a mi a escondidas, sus delgados dedos cafeces caminando sonambulos cada vez mas cerca; despues, su opalesciente rodilla empezaba un viaje cauteloso; a veces una oportunidad terraplenie aparecia causada por los niños, y nos daba suficiente encubrimiento para tocar nuestros salados labios; estos contactos incompletos nos llevo nuestros saludables e inexperienciados cuerpos jovenes a tal estado de exhasperacion que ni el azul agua fria, debajo de la cual aun nos tocabamos, era suficiente para traer alivio.
De los tesoros perdidos en los viajes de mis dias jovenes, habia una foto tomada por mi tia en la cual mostraba Annabel, sus padres y un caballero viejo Dr. Cooper, que ese mismo verano cortejo a mi tia, sentados alrededor de una mesa en un café. Annabel no salio bien, atrapada en el momento en que se fijaba en su 'chobolatglacé', y solo se notaban sus delgados hombros desnudos y la parte donde se rompia sus cabellos (en lo que recuerdo) entre la luz de un dia soleado donde su belleza quedaba. Esa foto fue tomada en el ultimo dia de nuestro fatal verano y justo unos minutos antes que hicieramos un segundo y ultimo esfuerzo por romper nuestro destino frustrante. Bajo los pretextos mas tontos (como era nuestro ultima oportunidad, y nada nos importaba) escapamos del cafe a la playa, y encontramos una parte desolada de arena, en donde, bajo la sombra violeta de unas rocas formando un tipo de cueva, tuvimos una sesion de caricias avidas, con solo unos lentes olvidados por alguien como testigo. Yo estaba en mis rodillas, y a punto de poseer mi querida, cuando dos banyistas con barba, un hombre del mar y su hermano, salieron del mar con exclamaciones vulgares nos alentaron, y cuatro meses depues, ella murio de tifoidea en Corfu.
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