sábado, 11 de septiembre de 2021

El abogado del diablo

 


Cuando me di cuenta que ya no había marcha atrás, que por más esfuerzos que hiciera el contacto con el mundo donde se habla español menos se me permitía, fue cuando me resigné a buscar una forma que me mantuviera cercana a él. A lo largo de los años lo único que he notado, en cuanto a mis habilidades de comunicación, es que van de picada, deteriorándose sin poder evitarlo. A veces, no me doy a entender adecuadamente ni siquiera en mi lengua, lo cual, hay que decirlo con sinceridad, es canijamente frustrante. No me quiero desviar mucho del punto principal así que sólo me limitaré a decir que, sin importar lo ocupada que esté (porque siempre lo estoy), o lo achacosa que me sienta, dejaré un libro, un libro en español, al alcance de mi mano, y disfrutaré una lectura, aunque sea de diez o quince minutos, y le daré un espacio a mi cabeza para que se deleite con lo que naturalmente entiende. Grafías que entiende, grafías que no son ajenas, y dejaré que la naturalidad de los nativos me acompañe y le de consuelo a mis días. 

Quiero leer algo ameno, sencillo, sólo para que la mente se refresque, para que piense sin darse cuenta que lo hace. Debí haber tomado un libro de algún escritor hispano, pensé pero, ¿por qué no serían válidas las palabras del traductor? No importa, al final me dije, y me decanté por un título comercial. 

"El abogado del diablo". Me sonaba de alguna parte, y cómo no, que la novela fue llevada a la pantalla grande y los personajes principales fueron interpretados por grandes estrellas de Hollywood. Sin embargo, siempre que tenía oportunidad de ver la película no me interesaba, me parecía aburrida la trama, abogados defensores, y ese rollo, y así dejaba pasar la ocasión. Nunca supe más de la cuenta, salvo algunos detalles, que seguramente Wins me platicara, ahora, no lo recuerdo más. Pero (SPOILER) sabía que Kevin era abogado y que por su actitud fría hacia la víctima inocente terminaba trabajando para Satán y las cosas no salían tan bien después. Aunque claro, siendo Keanu Reeves el rol principal, dudo que terminara en "no happy ending". 
He dicho que no he visto la película pero cuando terminé de leer el libro me quedó tal confusión que tuve que buscar las reseñas, o a ver si alguien en este largo y enorme mundo, se le había ocurrido escribir algo y decir de qué iba el final. Leí un resumen muy completo pero de la película. Me di cuenta de las significativas diferencias entre la obra principal y el filme. 

(Más spoiler). De las diferencias que me sorprendieron, y que me parecieron hasta cierto punto, más adecuadas fueron, primero, el final. Que Kevin había soñado que su esposa se había vuelto loca y que al verlo a él convertido en un ser demoníaco, decide quitarse la vida. Todo esto, un sueño, y todos felices al final. La otra diferencia que me llamó la atención fue que aquel caso que Kevin gana y que, en el libro, es motivo de su despido, era una mujer lesbiana que había atracado sexualmente a unas de sus estudiantes, una niña de 10 años. En la adaptación es un hombre el abusador. 

Ignoro qué tan grueso será el libro puesto que lo leí en el Kindle pero me lo leí en tres días. La lectura es muy fácil y aunque no hay tantos detalles, ni recursos lingüísticos, de esos que enamoran, la narración te atrapa y te hacen, como yo, querer leer el maldito final aunque ya sea media noche y al día siguiente tengas que madrugar. 
Ahora que lo pienso, que escogiera este título no fue tan casual. Y es que, así como no queriendo, leí Knulp, poco a poco, línea a línea, semana tras semana. Leía sin intensión de hacerlo pero al final lo releí. Y como no pudo ser de otra manera terminé llorando. Recordé al instante lo triste que escribe Hesse, y recordé aquella otra tristísima historia "Bajo la rueda". Y recordé un montón de cosas tristes que no eran necesarias recordarlas. Por eso para quitarme el repentino sentimiento me acerqué a un título como este de Neiderman.

A pesar que es un libro que te mantiene al filo de la intriga, no hubo ningún pasaje que me gustara. Quizás el principio, (spoiler) cuando Richard Jaffee se tira desde su piso, que es lo que dejaré por aquí. 


"Richard dejó la cartera, echó un vistazo al apartamento y a continuación atravesó lentamente la sala de estar hasta llegar a la terraza, que le proporcionaba una de las vistas más bonitas del río Hudson. Sin embargo, no se detuvo a admirar el panorama. Siguió andando con la determinación de quien siempre ha sabido exactamente adónde va. Acto seguido se subió a la tumbona para poner el pie izquierdo en la pared y apoyándose en la baranda de hierro colado se izó sobre el antepecho. Después, con un movimiento ágil y rápido, se agachó como si quisiera coger la mano de alguien que estuviera colgado en el vacío y se lanzó de cabeza a la calzada, quince plantas más abajo." (El abogado del diablo, Andrew Neiderman, 1990). 

domingo, 30 de agosto de 2020

2020

 2020. Pandemia y teletrabajo. No salir de casa por días. Leer, intentar leer en los ratos que la cabeza está lúcida. 

martes, 10 de marzo de 2015

La capa de Dazai

  Definitivamente, la vida es una gran espiral de fichas de dominó: cuando le pegas a la última terminarás tumbando la primera sin importar que haya mil fichas más entre ellas dos.
  La ficha de dominó llamada Dazai Osamu me pegó sin esperarlo, qué va, ni siquiera imaginarlo, a pesar de lo evidente que era.
  La primera vez que lo tuve enfrente, por así decirlo, fue cuando "Yarō Sensei" se empecinó a que tenía que leer más en japonés porque yo era la peor de la clase, y según su "criterio" se debía a que "yo no estudiaba". Pareciera que Yarō Sensei nunca le dio clases a occidentales, y ésta pensaba que un mexicano puede aprender "naturalmente" kanji como lo hace un chino. En fin, le vi el lado amable a la situación y acepté la ayuda. Así llegó "Hashire Meros" (Corre, Meros), con una portada que más bien parecía un manga de baja calidad. Esto fue hace, ¿tres años? El lomo era color verde fosforescente.
Ya en Tabata, sentada en mi escritorio, intenté  leer la primera página... Y no pasé de ella. Shiranai kanji, shiranai kanji, shiranai kanji BAKKARI... Lejos de sentirme curiosa por querer saber qué diablos estaba escrito ahí, me sentí decepcionada de mí, del japonés, de Yarō Sensei, de la escuela...
Regresé el libro sin leer y sin ninguna gana de buscarlo en español para, de perdido, saber de qué se trataba la tan famosa novela, o quién era ese tipo, ese tal Dazai Osamu que la había escrito.

  Heme aquí ahora, tres años después, con cámara en mano enfrente al Salón Literario dedicado a Dazai Osamu. La primavera se acerca como una tímida doncella virginal en su primera noche de amor, y la verdad, el domingo hizo frío y era un día de esos que no me gusta tomar fotos, sí, un día sin sol (un lente con F1.4 me haría sentir menos preocupada pero, Dios, este año, es mi año de las vacas flacas, y ahora debo ahorrar yenecito por yenecito, impensable comprar un nuevo objetivo). Me aguanté y salí con mi único lente (cuya apertura empieza desde el F3.5). Tampoco tengo filtro de ningún tipo. Los reflejos en las puertas, en las vitrinas, en todo vidrio, quedó irremediablemente estampado en las fotografías.
  El saloncito me pareció modesto, y la Dama Misterio me insistía "pero mira, ¿cuál de los otros autores japoneses tiene su salón? ¿Y quién tiene su ruta?".
  La Dama Misterio tiene toda la razón. El autor aún mueve el corazón de la gente, aún tiene su pegue, pues. En el salón están las obras de Dazai en sus primeras ediciones. Y hay una barra de cantina para evocar la barra en la que bebía su whisky el escritor japonés. Y bien, estamos en Tokio, y el merchadising está en todo recoveco de la ciudad, hasta en lo más sobrio. Detrás de la barra tenían hasta galletitas con la silueta de Dazai a un precio que preferí no indagar.
Galletas, plumas, legajos, pañuelos, playeras...

  Todo me pareció un tanto trivial hasta que apareció la capa.
En el salón tienen una replica de la capa que solía vestir el escritor. Cuando la vi no pensé nada en particular, tampoco sentí emoción. Entonces, le dije a la Dama Misterio que se la probara y que le tomaría una foto. Pero ella, con un pudor peculiar, se negó y me pidió que yo la vistiera primero. Es parte del recorrido, pensé, y entonces, dejé que una de las mujeres que atienden el salón me la pusiera y me abrochara los botones. Por un momento dejé de ser la cosa que soy y me sentí el hombre, el mujeriego, el sensible, el incomprendido, el literato, el artista, el suicida. Por un momento el tiempo se detuvo, y Mitaka dejó de ser el barrio del Tokio Radioactivo para ceder a un espíritu que está oculto en sus calles, en sus barrios, y se convirtió en aquello que la nostalgia utiliza para causarnos comezón en el alma. La sensación duró lo que suele durar un chasquido...

  La Dama Misterio me regaló una playera con el estampado de la obra 櫻桃 y una pluma con lapicero.
  Ahora, hay una promesa para junio: visitar la tumba de Dazai Osamu.


jueves, 26 de febrero de 2015

Traicionado por su esposa

Una amiga me convenció de traducir esta historia de Osamu Dazai. Según lo que me platicó ella, esta fue la primera historia que escribió el autor. Honestamente, ya tenía mucho de no traducir cosas así (sí he estado traduciendo en estos meses pero sólo panfletos turísticos o de evacuación... que no es lo mismo que traducir literatura). Será que había abandonado por completo mi idea de traducir (cosas así) que con dificultad tomé las tres hojas de la historia y empecé a trabajar. Tan sólo tres hojas y me metí en la historia...
Los personajes: el protagonista, su amigo Shiota, la esposa del protagonista y "Tetsu".
La historia: ubicada en la década de los 20's, Tetsu ha venido a Tokio a visitar a su novio Shiota (que es el amigo del protagonista). La pobre se lleva la sorpresa que Shiota ya no la ama y la manda de regreso al pueblo en el tren. El protagonista se ofrece tontamente a despedir a Tetsu a la estación. Obliga a su esposa a que lo acompañe pensando que, al ser las dos chicas de familia pobre, seguro sabría cómo consolar a Tetsu.
En el relato se menciona muchas veces el nombre de Tetsu. Y siento que es a propósito, no sólo mencionarlo, sino hasta la elección del nombre. "Testu" significa "hierro". El tren y Tetsu hubiera sido mi título.

"El tren"
Osamu Dazai
Historia original en japonés: http://www.aozora.gr.jp/cards/000035/files/312_34638.html


Echando humo negro y entre una fría lluvia, el tren número 103 esperaba a que diera la hora de su salida. Caminamos buscando a Tetsu cuidadosamente en cada ventanilla del tren. Ella estaba sentada en el vagón de tercera clase justo detrás de la locomotora. Yo la había visto una vez, hace tres o cuatro años, cuando Shiota me la presentó. Al ver su rostro de nuevo noté que había empalidecido muchísimo, y el área del mentón le había engordado. Ella no había olvidado mi cara, así que cuando le hablé, de inmediato sacó medio cuerpo por la ventanilla del tren, y me regresó alegremente el saludo. Le presenté a mi mujer. La razón por la cual le había pedido a mi esposa que me acompañara era que, al igual que Tetsu, ella era una chica de familia pobre. Estaba convencido que mi esposa era la más adecuada para consolarla. Sabría qué palabras ambles decir y qué actitud tomar delante de ella. Sin embargo, me traicionó completamente. Tetsu y mi esposa sólo se saludaron haciendo una reverencia en silencio como dos damas de sociedad. Me sentí profundamente incómodo y me quedé ahí golpeteando con el mango de mi paraguas un código en el costado del tren, de pintura blanca y en donde estaba escrito en pequeñito “SUHAFU 134273”.


一〇三号のその列車は、つめたい雨の中で黒煙を吐きつつ発車の時刻を待っていた。私たちは列車の窓をひとつひとつたんねんに捜して歩いた。テツさんは機関車のすぐ隣の三等客車に席をとっていた。三四年まえに汐田の紹介でいちど逢ったことがあるけれども、あれから見ると顔の色がたいへん あご白くなって、 頤のあたりもふっくりとふとっているのであった。テツさんも私の顔を忘れずにいて呉れて、私が声をかけたら、すぐ列車の窓から半身乗り出して嬉しそうに挨拶をかえしたのである。私はテツさんに妻を引き合せてやった。私がわざわざ妻を連れて来たのは妻も 亦テツさんと同じように 貧しい育ちの女であるから、テツさんを慰めるにしても、私などよりなにかきっと適切な態度や言葉 をもってするにちがいないと独断したからであった。しかし、私はまんまと裏切られたのである。テ ツさんと妻は、お互に貴婦人のようなお辞儀を無言で取り交しただけであった。私は、まのわるい思 いがして、なんの符号であろうか客車の横腹へしろいペンキで小さく書かれてある スハフ134273という文字のあたりをこつこつと洋傘の柄でたたいたものだ。



viernes, 30 de enero de 2015

«Aki no está»

     Tampoco estaba cuatro meses atrás. La dejamos en Japón cuando vinimos de viaje de estudios, los de la clase de bachillerato. Desde una ciudad japonesa cerca de Australia hasta una ciudad australiana cerca de Japón. En una ruta así, no hay que hacer escala a medio camino para repostar combustible. Por esa curiosa razón aquella ciudad había entrado a mi vida. La había encontrado hermosa. Todo cuanto veía me parecía diferente, exótico, fresco. Aki existía. Aki lo estaba viendo a través de mis ojos. Pero ahora, vea lo que vea, no siento nada. ¿Qué diablos debería mirar yo aquí?
     Eso es porque Aki se ha ido. Porque la he perdido Ya no hay nada que desee ver Ni en Australia, ni en Alaska, ni en el Mediterráneo, ni en la Antártida. En este mundo, vaya a donde vaya, siempre me sucederá lo mismo. Por más maravilloso que sea el paisaje que tenga ante los ojos, nunca me emocionaré; la más hermosa de las vistas no me gustará. Ha desaparecido la persona que me hacía desear ver, saber y sentir..., incluso vivir. Ella ya no volverá a estar jamás a mi lado. 
     Sólo cuatro meses. Sucedió en el tiempo en que una estación da paso a otro. Una chica se fue sin más de este mundo. Un hecho insignificante, sin duda, si a ella la consideras uno entre seis mil millones de seres humanos. Pero yo no estoy con esos seis mil millones. A mí, una sola muerte me ha despojado de todas mis emociones. Aquí es donde estoy yo. Donde me encuentro sin ver nada, sin oír nada, sin sentir nada. Pero ¿estoy aquí realmente? Y si no, ¿dónde estoy, entonces?

"Un grito de amor desde el centro del mundo"
Kyoichi Katayama
Editorial Punto de Lectura, México
2001


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