martes, 29 de diciembre de 2009

Kafka en la orilla

El nombre del joven quinceañero es Kafka Tamura. Claro, Kafka no es un nombre verdadero. Lo ha tomando del escritor que según Murakami su nombre traducido sería "cuervo". Kafka Tamura ha decidido abandonar su casa exactamente el día de su cumpleaños quince. Está harto de ese lugar. Su madre lo abandonó a los cuatro años, llevándose consigo a su hermana (quien era adoptada, en realidad). Se quedó con el cruel y despiadado padre: Johnnie Walken. Por supuesto, Johnnie no es su nombre en la vida real, sino el nombre en una dimensión que siempre va paralela a la nuestra de la cual a Murakami siempre le encanta ir. Este detallito de Murakami es como pasar de ver un documental sobrio a una película de George Lucas.
El padre de Kafuka lo ha maldecido, quizás despechado al ser abandonado por la mujer que amó. La maldición se centra en el aburrido complejo de Edipo: Kafuka tendrá que matar a su padre y aflojar con su madre, y no sólo eso, sino que también con su hermana. Ya sea en sueños o en la realidad, el lector sabe de antemano, que en un libro de Murakami siempre habrá sexo.

(Con Murakami nunca se llega a nada concreto, sólo te suelta un montón de situaciones, muy al estilo de los X Files, te llenan de intriga, pero sus libros terminan con "esto ha sido un Expediente Secreto más" es decir, nada se resuelve y el lector, es el que debe usar un poco el cerebro para pensar en lo que realmente pasó. Y bien, yo escribo esto basándome en mis propias conclusiones).
Total que, en otra vida Kafka Tamura fue la media mitad de la señora Saeki, es decir, de su propia madre. De joven, Saeki había encontrado la mitad de su alma faltante en un jovencito adinerado y que durante la guerra le terminan dando chicharrón. Muere y Saeki queda tan desconsolada que abandona todo y así misma. Desde los 20 años hasta su muerte sólo ha vivido de sus recuerdos. Un largo epígrafe, así dice ella misma.
Guiado Kafka por esa alma de una vida pasada sostenida en sus entrañas, dirige sus pasos a Takamatsu, justamente hasta la biblioteca privada que fue de los padres del novio asesinado de Saeki. Es aquí mismo que la señora Saeki trabaja como directora. Por supuesto, que ella también era pesuda y pues no necesitó así como que trabajar como asalariado. Y en la biblioteca pues ella se la pasaba escribiendo sus miles y miles de memorias que en caso de ser leídas el lector comprendería los pequeños detalles confusos del libro; pero por supuesto que no es así: sus memorias después son quemadas y ya nadie sabe ni qué pedo con ellas.
En el trayecto de Nakano, donde vivía Kafka con su padre, hasta Takamatsu, el jovencito fuerte y varonil, conoce a Sakura, una chica que de buenas a primeras siente simpatía por el chico y que por supuesto, lo invita a dormir con ella. Aquí, yo no sé si en verdad Sakura era la hermana del quinceañeros porque pues no hay ningún indicio suelto. Sakura tiene su familia nuclear, y queda descartado que haya sido la hermana de Kafka. Pero eso no importa, quizás, porque el amor que de buenas a primeras siente Sakura por Kafka, y él para ella, es de hermandad, o algo así.
Una vez que llega a la biblioteca, Kafka conoce a Oshima, un tipo que no aporta nada de extra a la historia, y que sirve sólo para darle cierta coherencia o soporte a la historia (estamos hablando de un aborrecente de quinceaños que anda con una cantidad de dinero que no será eterna, y que no sabe ni qué fregados tiene que hacer, ni tiene dónde quedarse, ni nada de eso). Aquí, Oshima viene al rescate de lo obvio de la historia. Le ofrece un lugar donde quedarse: una cabaña muy retiradita de la ciudad, cerca de un bosque que será la ambientación perfecta para irse a la otra dimensión.

A la par de que se cuenta los pasos de Kafka, tenemos a Nakata. Este personaje me pasó a gustar, hablando honestamente. Por supuesto, también, no se sabe ni qué pedo con Nakata, pero bueno, digamos en hipótesis que eso de abrir la puerta a otra dimensión, por métodos desconocidos para los mortales (es decir, los comunes lectores, tal mi caso), pero siempre conocido por los personajes de la mente del escritor, sea cierto, pues Nakata le tocó la mala suerte de darse un chingadazo con aquella puerta y le tocó la peor parte: se quedó en este mundo y con la cabeza vaciada. En otras palabras, el niño que fue él hasta los nueve años, se pierde, y se transforma en un niño estúpido, que no recuerda nada, que no sabe leer ni escribir, y que de cosas abstractas no entiende ni madres. Sin embargo, como premio de consolación, por así decirlo, Nakata recibe el singular don de hablar con los gatos. Y así es como ha vivido el viejo Nakata toda su vida, sin amigos humanos, sólo, amigos gatos.
La historia se va enlazando poco a poco entre Kafka y Nakata aunque nunca se lleguen a conocer. Yo no entendí qué relación tenían esos dos, pero digamos que Nakata era como la marioneta del destino, y termina haciendo aquello para ayudar a que el destino de Kafka se realice tal y como el destino quiere.
Me saltaré de cómo Nakata ha quedado tonto y ha ganado su don de hablar gatuno (esa parte, vale la pena leerla, aunque lamentablemente, no tenga al final, su peso debido como para darle un hermosa conclusión). Pero a partir de ahí, Nakana deja de ser una persona normal, y de eso se llega enterar de alguna manera que no se explica, el malvadísimo come corazones de gatitos de Jonnhie Walken. En la otra dimensión, el padre de Kafka, es decir ese tal Jonnhie (que yo me lo imagino algo así como Jonnhy Deep en "Charlie y la fábrica de chocolates"), es un tipazo malo que por muchos y muchos años ha podido vivir comiéndose los corazones de los gatos, y que con esa energía que les roba, ha llegado a hacer muchas flautas especiales. ¿Qué hacen las flautas? Pues ni me lo preguntes, hubiera sido bueno que Jonnhie Walken se dedicara a la venta de flautas porque al parecer pues tenía muchas, al menos eso tendría un poco de sentido. Pero el caso es que él tiene sus flautas, que el lector nunca sabrá para que coñazos las usa ni cómo suenan ni nada de nada. Y Jonnhie Walken quiere más y más flautas. Pero ya se cansó de tener que seguir comiendo eternamente corazones de gatos, y su mente perversa ya ha pensado en que debe conseguir una flauta gigantesca pero con almas humanas. Todo su plan se lo cuenta a Nakata con la intensión de provocar su ira y así incitarlo a que él lo mate. Sí, quizás muerto él se haga más poderoso, aunque por supuesto, pues eso el lector nunca tendrá en claro qué pitos tocó en la historia ese Jonnhie Walken, o quién fue en realidad ese tipo.
Nakata lo mata como es esperado y de pronto, la fuerza del destino se apodera de él y le manda señales de que debe ir a a Takamatsu a dos asuntos principalmente: abrir la puerta a la otra dimensión para que Kafka tenga una última oportunidad de hablar con la señora Saeki y escuchar de su voz qué puñetera cosa debe hacer con su joven vida. Y el otro asunto es... por supuesto, quemar las montañas de hojas que la señora Saeki escribió a lo largo de su vida (y que si el lector hubiera leído tendría un poco más de noción de qué fregados pasó en esta historia que más bien parece una pintura de Miró hecha palabra).
Aquí es interesante recalcar cómo el destino o lo que haya sido esa cosa, toma diferentes aspectos. El que más resalta es por supuesto, el coronel Sanders, el viejo con piocha que usan los KFC como logotipo. Y ya para casi terminar la historia, el destino o lo que haya sido ese ente que "no era Dios, ni buda" hace hablar un gato, para que Hoshino, el trailero de 25 años que de buenas a primeras quiso ayudar a Nakata en su misión, entendiera lo último que debía hacer.

A grandes rasgos es esta la historia. Me gusta cómo Murakami hace robar la atención del lector, pero termino odiando su inconsistencia en la historia. Sus libros llevan la lógica de Murakami, es como ver las actuaciones de Pedro Infante, aunque sea diferente película, uno termina diciendo: ah, es Pedro Infante.
Hubo buenos elementos, pero pierde pisada ya casi después de la mitad de la novela.

martes, 24 de noviembre de 2009

Platica con un buen lector

Wins dice que las lecturas de Woolf son complicadas y que por eso le saca la vuelta. Yo digo que una vez que les tomas el hilo te emocionas y quieres seguir leyendo. Algunas otras veces, Wins prefiere un clásico que leer alguno de los contemporáneos. Yo opino que hay que leer autores de poco renombre o totalmente desconocidos pero siempre Wins opta por los de gran renombre. En fin, casi nunca coincidimos en cuanto a opiniones de libros y autores. SALVO EN UN DETALLE: LOS LIBROS DE CARLOS CUAUTHÉMOC SÁNCHEZ.
Un respeto para todos aquellos que aprecian los libros de este señor. Y bueno, son buenos "folletos informativos". Pero hay gente que se pasa eh, que piensa que Carlos Cuauthémoc es tan bueno como Gabriel García Márquez, o gente que dice que Octavio Paz debió aprenderle algo a Carlos Cuauthémoc.
En fin, nuestro burdo pero fidedigno paramétro para saber si alguien tiene buen gusto en libros es cuando se toca el tema del Carlos Cuauthémoc.
Ayer platicabamos sobre libros con el papá de una amiga.

-Me lo regaló mi hija, ese libro, y claro que yo estaba bien emocionado pero debía fingir porque no quería que los demás que ya me había dado regalo se sintieran mal. -dijo el papá de nuestra amiga. Hizo una breve pausa, y prosiguió. -Ah, pero esos libros, Cuauthémoc Blanco o como se llame como que...

Cuando escuchamos eso, Wins y yo nos miramos a los ojos: ÓRALE, EL PAPÁ DE ... SÍ QUE SABE QUÉ ES UN BUEN LIBRO. Lástima que era el cumpleaños de nuestra amiga, y su papá tenía que seguir atendiendo a las visitas por lo que nuestra buena plática de libros tendrá que ser continuada algún otro día.

martes, 13 de octubre de 2009

XIX Feria Internacional del Libro 2009

Escuche de un compañero que la feria del libro 2009 había acaparado a muchísimas personas pero que las ventas no eran las aceptadas; tuve que responder a esta enigmática pregunta, la cual es simple: No hay nada barato.
Cada año es lo mismo, o a veces peor. Me disfracé de estudiante de preparatoria con la única finalidad de saber si todos los deseosos por libros son bien recibidos y me topé con la terrible y enorme desilusión de cómo son rechazados este tipo de compradores.
También como el servicio de “¿necesita de ayuda?” es obsoleto e inútil. Así que he preparado este artículo de la gran y esperada feria del libro.

Los precios.
Yo puedo decir que la feria del libro ya no era lo que hacía unos años atrás era o fue. El espacio sigue reduciéndose cada año y para “aparentar” que es más grande de lo que solía ser, llegó de invitado especial, “Acción poética”, la cual acaparó un poco menos de la mitad del evento; también la zona de comida rápida tenía más espacio del esperado. Realmente, para aquellos enamorados por las acciones sentimentales y románticas de estos autores anónimos, podemos encontrarlos en la feria del libro, ¿y qué tiene que ver ellos en el evento?
También tenemos la exposición de la madre patria, España; aquí podemos encontrar todo sobre la guerra civil española. Que extrañamente, no se encuentra dentro de la feria del libro sino afuera de esta.

¿Ventas o no ventas?
Como siempre, podemos encontrar libros baratos que no dejan nada de cultura y libros caros que nadie desea conocer. No es necesario conocer de libros, para suponer que los libros de $10 pesos no era lo mejor de la exposición. Más sin embargo, eran los que mayor auge que tenía en el evento.
Disfrazada como estudiante, me percaté que muchos de los vendedores no me hacían caso o bien, ni siquiera me ayudaban. Puse un reto a la feria del libro, esta vez, si “panzo” la prueba; y lo mencionó de este modo, porque no era lo que yo buscaba. Me dedique a buscar el libro de Hermman Hesse, “El Libro de Abalorios”. Me disgustaba enormemente cuando, gracias a la “gran” ayuda de los centro de atención, me indicaron en que librería que debía de acudir era en la librería “Libros y Editoriales” ubicado en el pasillo 16, la cual, me tope con personas que al escribir “GERMAN JESE” en su computadora y ver que –obviamente – el resultado era negativo, me miraban y decían: “No tenemos nada”. ¿Esa es manera de tratar a un comprador o tal vez era, porque era una estudiante que pensaba que no compraría nada? La cuestión aquí no es que si me trataron bien o no, sino que no hacían el mínimo esfuerzo por localizar mi libro deseado, ni preguntarme si estaba bien escrito. ¿Eso se le llama “vendedor”? El joven que por supuesto, no tenía un conocimiento amplio, recurrió a un hombre con más edad y le preguntó mi libro, y lo que obtuve fue algo mucho mejor; el hombre, dándose de “catedrático” me pregunto por la editorial y como ya sabía que era allí quise ponerlos un poco a prueba: “Creo que es “Alianza” dije, entre tela de duda y su respuesta fue: “No manejamos Alianza”. ¿Quién esta equivocado: la chica que me ayudo en el módulo o ellos que manejan los libros? Completamente desilusionada del local recurrí a mejores tácticas de búsqueda y me dí cuenta que tuve que recurrir a la librería Porrua ubicada en el pasillo 13, la cual, un vendedor al ver que no se encontraba mi producto me ofreció dos opciones.
Me informó que buscará la editorial “Sudamericana” la cual, era la que manejaba recientemente el libro que buscaba y en efecto, en Random House Mondadori (donde siempre termino comprando en la feria del libro) me atendieron excelentemente y pude comprar el libro el cual costo $239 pesos. ¿Algo caro no?

Otros detalles.
Debido a la crisis que se vino en este año, había pensando que la feria del libro sería una feria llena de descuentos y oportunidades pero, por desgracia, como siempre, tenemos unos anaqueles llenos de libros sin descuentos y más caros que el año pasado. Creo que lo único barato en esta feria de libro será su estacionamiento de $50 pesos, o bien, aproveche la oferta de los oportunistas que toman “prestado” ciertas áreas de CINTERMEX para estacionar los autos y cobrar su “navidad”. No se preocupe si lo roban, percátese que el mismo estacionamiento de dicho evento aparece la leyenda de “No nos hacemos responsables por daño o robo de su vehículo” porque estacionarlo adentro o fuera de CINTERMEX es básicamente: lo mismo.
Dentro del evento, al parecer, han estado leyendo este blog de lectores y he visto, creo recordar, unos asientos cómodos y bonitos, lo cual, me pareció excelente idea, pero no sé si es cosa burlesca del destino o porque, es un golpe bajo para los que organizan este evento; vi, a una señora con muletas, parada frente a una librería y detrás de ella los cómodos sillones ocupados por puros caballeros, los cuales, se divertían viendo pasar a las chicas. Mientras, delante de este evento tan vergonzoso un organizador del evento, mirarlos como si nada. Estoy de acuerdo, que es principios morales de cada persona que asiste al evento pero también es valor moral, el reclamar y ofrecer aquel asiento cómodo para la señora en muletas que parecía llevar un buen tiempo de pie. ¿Quién tiene la razón?

Conclusión.
Muchas personas. Poca difusión en medios. Pocos libros baratos. Mal servicio de algunas editoriales. Pocos asientos. Poco estacionamiento. ¿Me faltó algo? Es bastante vergonzoso tener que decir, que años anteriores, invitaban a las personas con carteles y ofrecían regalar libros a los primeros visitantes, así como también regalaban calcas a los que entraban a ver dicha exposición. ¿Dónde quedo todo aquello? Aquí podemos ver, que el “Tecnológico de Monterrey” se esta viendo “regiomontano” al hacer el evento cada vez más “escueto”, agregando exposiciones que hacen “bulto” al ya extinto arte de la lectura.


domingo, 23 de agosto de 2009

Sputnik, mi amor


"Sputnik, mi amor" (スプートニクの恋人)me llegó un día de agosto de la manera más inverosímil que jamás imaginé. ─Quiero que leas este libro ─me dijo cierto día mi Sputnik ─es de mis favoritos. Así que ya pueden imaginar todo lo que Sputnik tuvo que hacer para que me llegara este libro de edición española a casa. Buscar en internet, gastar algunos yens, subir el tren, dirigirse a la oficina de correos, para después esperar a que ésta Sumire de Monterrey, leyera su novela favorita.
Es una historia sencilla, al estilo existencial de Murakami. Un maestro de primaria enamorado de una joven intento de escritora, y ésta escritora enamorada de una bella mujer japonesa de raíces coreanas, muchos años mayor que ella, hilvan sus vidas por medio del hilo del destino y del amor. Un día la escritora desaparece, y el escritor y la mujer coreana tendrán que conocerse. Compartirán parte de sus vidas, contarán ciertos detalles, revelarán secretos, y al final, partirán.
Me he dado cuenta que las mujeres Murakami son así. Enigmáticas, enamoradoras, profundas y incomprensibles y al final, parten.
Me da gusto enterarme que mi bella Sputnik no fue una concepción más de la desesperenzada mente de Murakami.
Aquí dejo algunos fragmentos que me parecieron interesantes a mis puntos de vista personal, claro. Advierto, pueden considerarse spoilers.


Sputnik, mi amor

"De vez en cuando, Myû la invitaba a comer. Como negociaban con vino, debían recorrer con cierta asiduidad los restaurantes famosos para recabar información. Myû siempre pedía pescado blanco (alguna vez pollo, y dejaba la mitad), nunca tomaba postre. Estudiaba al detalle la carta de vinos y elegía una botella, pero jamás tomaba más de una copa."
p.56

"─Hace poco salió en el periódico ─dijo Sumire ignorando mis observaciones─ que las lesbianas lo son de nacimiento, que un hueso que tienen dentro del oído es claramente diferente al de las mujeres normales. (...) desde entonces no puedo dejar de pensar en ese huesesillo estúpido que está en el fondo del oído de todo el mundo. ¿Qué forma debe tener el mío?"
pp.62-63

"Y, en este punto, tomo prestados unos versos de Eugenio Oneguin de Pushkin:
No sentía el menor deseo
de hurgar en esta alta montaña de polvo
que son las gestas históricas de los pueblos."
p.68

"─La mayoría de personas de este mundo se encuadran a sí mismas dentro de una ficción."
p.74

"A veces me siento muy desamparada. La incertidumbrede cuando te encuentras de golpe desposeída de un marco en el que apoyarte. La pérdida del lazo de la fuerza de gravedad, la sensación de estar flotando sola por el negro espacio, a la deriva."
p.75

"─Dejando a un lado mi deseo de ser novelista, yo hasta ahora no había anhelado nada en la vida. Siempre me había contentado con lo que tenía, no necesitaba más. Pero ahora deseo a Myû".
p.78

"Está locamente enamorada de mí, y por eso, ya no entiende nada de nada. Ésta es la razón por la cual está enamorada de mí".
p.79

"Myû era muy hermosa."
p.107

"Recuerdo muy bien la primera vez que nos vimos, hablamos del Sputnik. Ella se refería a los escritores beatnik y yo los confundí con el Sputnik. Nos reímos y la tensión propia del primer encuentro desapareció. ¿Sabes qué significa sputnik en ruso? En inglés sería travelling companion. Compañero de viaje."
p.114

"Los periódicos son iguales en todas partes. Jamás dicen lo que a uno realmente le interesa."
p.118

"─He oído que en Corea se comen los gatos. ¿Es cierto?
─Yo también lo he oído, pero no conozco a nadie que se haya comido uno."
p.120

"─Oye ─dijo Sumire─, ¿puedo abrazarte?
─¿Quieres abrazarme?
─Sí."
p.131

"Y entonces lo comprendí. Habíamos sido unas magníficas compañeras de viaje, pero, en definitiva, no éramos más que dos solitarios pedazos de metal trazando su propia órbita cada una."
pp.133-134

"─¿No se te ha ocurrido que Sumire, en fin..., que Sumire se haya suicidado?"
p.137

"Aquella mujer amaba a Sumire. Pero no podía sentir por ella deseo sexual. Sumire amaba a aquella mujer y, además, la deseaba. Yo amaba a Sumire y la deseaba. Sumire me quería, pero no me amaba ni me deseaba. Yo podía sentir deseo por otras mujeres sin nombre, pero no las amaba. Era todo muy complicado. Como el argumento de una obra de teatro existencialista. Todas las cosas morían ahí, nadie podía ir a ninguna parte."
p.139

"Yo sólo escribía porque no podía estar sin escribir."
p.148

"¿Por qué no podía estar sin escribir? La razón es muy clara. Para reflexionar sobre algo, yo, previamente, necesitaba plasmar ese algo por escrito.
Ha sido así desde mi infancia. Cuando no entiendo algo, recojo, una tras otra, las palabras esparcidas a mis pies y las conformo en frases. Si no funciona, vuelvo a mezclar las palabras y las ordeno otra vez dándoles una forma distinta. Tras repetir varias veces el mismo proceso, al fin soy capaz de pensar como el resto de los mortales. Escribir jamás me ha parecido duro o pesado. Igual que otros niños recogían hermosas piedras o bellotas, yo escribía con entusiasmo. Tomaba papel y lápiz y, con la misma naturalidad con la que respiraba, escribía una frase tra otra. Y pensaba."
p.148

"Habitualmente, tomo consciencia de mi identidad en forma de palabras."
p.149

"¿Qué debe hacer, entonces, una persona para evitar el choque?
Lo que se debe hacer es soñar. Soñar y soñar. Entrar en el mundo de los sueños y no salir de él. Vivir allí eternamente."
pp.153-154

"Todas las cosas deben ser contadas cuando llega el momento. Si no, uno sigue eternamente encadenado a su secreto."
p.165

"─A mí, desde niña, me había gustado establecer mis propias normas, sin fijarme en lo que me rodeaba, y seguirlas. Era una niña independiente, concienzuda. Había nacido en Japón, iba a una escuela japonesa, había crecido jugando con amigos japoneses. Por eso me sentía completamente japonesa, pero, a pesar de ellos, era de nacionalidad extranjera. Para mí, en sentido extricto, Japón era, al fin y al cabo, un país extranjero."
p.187

"─Yo antes estaba viva, ahora todavía lo estoy, estoy realmente frente a ti, hablándote. Pero lo que hay aquí no es mi verdadero yo. Lo que ves no es más que una sombra de lo que alguna vez fui. Tú estás realmente viva. Pero yo no. Incluso las palabras que pronuncio ahora me suenan vacías como el eco."
p.189

"Sin decir nada, rodeo los hombros de Myû con un brazo. No encuentro las palabras adecuadas. Por eso, inmóvil, seguiré abrazándola hasta la eternidad."
p.189

"Amo a Myû"
p.189

"La luz de la luna distorcionaba todo sonido, borraba todo significado, extraviaba todo pensamiento."
p.202

"No teníamos más que un callejón sin salida que alargábamos tanto como podíamos."
p.208

"En la vida de las personas hay una cosa especial que sólo puede tenerse en una época especial."
p.208

"Hacemos cosas que no se pueden traducir en palabras (me diría tal vez Sumire)".
p.209

"Con todo, jamás volveré a ser el mismo. A partir de mañana seré una persona distinta. Pero nadie del os que me rodean se dará cuenta de que he vuelto a Japón transformado en otro. Porque exteriormente nada habrá cambiado. No obstante, algo, se irá. Con la mirada baja, sin una palabra. La puerta se abrirá, las puerta se cerrará. la luz se apagará. Para mí, tal como soy ahora, hoy es mi último día. Éste es mi último atardecer. Cuando amanezca, yo, tal como soy ahora, ya no estaré aquí. Una persona distinta habrá ocupado mi cuerpo."
p.210

"Y es que el mundo de los libros me parecía mucho más real que el mundo que me rodeaba."
p.228

"Que los seres humanos, al fin y al cabo, deben seguir su camino solos."
p.228

"No puedo discernir una cosa de otra, algo que existe de algo que no existe."
p.238

"Y lo que había quedado en ella no era la existencia sino la ausencia. No era el calor de la vida, sino la quietud del recuerdo."
p.239

"Ya ves, continuamos viviendo, cada uno a su manera, incluso ahora, pensé. Por profunda y fatal que se la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos luego atrás. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los días..., haciendo, según cómo, una buena actuación. Al pensarlo, me sentí terriblemente vacío."
p.240

"Quizá todas las cosas ya estén perdidas de antemano secretamente en algún lugar remoto. Al menos existe un lugar tranquilo donde todas las cosas van fundiéndose, unas sobre las otras, hasta conformar una única imagen. A medida que vamos viviendo no hacemos más que descubrir, una tras otra, como si tirásemos de un hilo muy fino, esas coincidencias."
p.241

"Sueño. A veces pienso que es la única acción correcta que puedo hacer. Soñar, vivir en el mundo de los sueños..."
p.241

viernes, 7 de agosto de 2009

Verdad

Entonces lo pensé. Que, en este mundo, lo que ven nuestros ojos no tiene por qué ser verdad.

Sputnik, mi amor
Haruki Murakami
(p.44)

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